viernes, 24 de julio de 2015

¿Y el derecho al Peatón?

Hemos construido una ciudad que privilegia el uso del automóvil. En México había 169 autos por cada mil habitantes en el año 2000, para 2013 esta cifra casi se duplicó a 332 autos por cada mil habitantes; actualmente tenemos cerca de 37 millones de automotores registrados. Existen más de 12 millones de viviendas que disponen de al menos un auto, que representan 45% de las viviendas particulares habitadas. Por otro lado, en las áreas urbanas, únicamente 35% de las manzanas tienen aceras en todas sus vialidades, este porcentaje varía desde 8% en en el Estado de Guerrero, hasta 63% en Aguascalientes, 18 estados están por debajo de 50% en disponibilidad de aceras.


Estamos perdiendo la movilidad del peatón. Sí consideramos además de los datos anteriores que la infraestructura de las ciudades de México facilitan el uso del automóvil, inhiben al peatón y poco consideran la accesibilidad de sus vialidades para la circulación de la persona, los porcentajes anteriores aumentan para el auto y disminuyen para los ciudadanos que caminan; es decir, cada vez es más común que los autos utilicen las aceras como estacionamiento, que las aceras sean más estrechas o incluso vemos fraccionamientos sin aceras.


El peatón parece una especie en peligro de extinción. De acuerdo con la iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles del Banco Interamericano de Desarrollo, las aceras cada vez son más escasas en las áreas urbanas, relegando al peatón en el espacio urbano, en nuestras ciudades 70% del espacio público está ocupado por superficies al servicio del coche, y sólo 30% está destinado al ciudadano que se desplaza a pie, por ello parece que la ciudad está centrada en el auto y no en las personas.


Es importante que los Congresos de los Estados y del País, legislen en torno al derecho a la ciudad, a favor del peatón, que centren sus leyes en las personas y sus formas de convivencia en el espacio. Si bien se reconoce que existe normatividad acerca de las vialidades, de los espacios verdes en los fraccionamientos o de la convivencia; no existen leyes que normen la apropiación de espacios públicos de parte del automóvil o del comercio, que establezcan criterios de diseño urbano que considere a la persona, es decir al peatón y sus formas de convivencia con otros tipos de movilidad con la cual se relaciona.



El espacio urbano se construye todos los días, poco se diseña y escasamente se norma para establecer como prioridad el “andar por la ciudad”, parece que estamos perdiendo la capacidad de relacionarnos a través de senderos, o áreas exclusivas para el peatón. Lo más preocupante podría ser que con el auto perdemos la capacidad de relacionarnos y afecta notablemente nuestra forma de vida, habrá pues que repensar cómo estamos construyendo nuestras ciudades, sus consecuencias y legislar en consecuencia. 

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