jueves, 30 de abril de 2015

Sobre la planeación en la ciudad y las iniciativas electorales

Han iniciado las propuestas y pronunciamientos de los candidatos para Gobernador y Presidente Municipal en San Luis Potosí, particularmente el caso de los primeros ya se manifestaron sobre la importancia de recuperar a la planeación territorial como elemento para dar certidumbre al desarrollo de la entidad.


Si bien todas son útiles y con enfoques diferentes, unas con programas de atención a espacios públicos, otras con redireccionar el actuar las instituciones de gobierno y otras con mecanismos de participación ciudadana, parece ser que son poco innovadoras, ya que el gobierno de la república y estados como Nuevo León, Jalisco, Puebla y México ya las han implementado, y no están orientadas a la atención de los problemas urbanos centrales o para posicionar a San Luis Potosí en un contexto nacional o global incluso.


El problema de la planeación territorial actual es una cuestión de integración por falta de conectividad física y virtual, de uso del conocimiento en la solución de problemas, de accesibilidad a servicios de alto valor agregado, de pérdida del patrimonio o bien de un crecimiento que ha soslayado a la persona en las políticas públicas; lo anterior según organismos como las Naciones Unidas, el Banco Interamericano de Desarrollo o El Foro Económico Mundial, así como instituciones académicas de reconocido prestigio como El Colegio de México, El Centro de Investigación y Docencia Económicas, la UNAM o el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.


Existen muchos “qué”, es decir lo qué deberíamos hacer, con la premisa de que ello nos llevará a un mejor estado de desarrollo, no hay duda, la intención es buena, más en tiempos electorales; sin embargo parece ser que ya no es suficiente, ahora se requiere “cómo” hacerlo, lo cual eventualmente marcaría la diferencia entre una propuesta y otra. En esos “cómo”, definitivamente que la cuestión financiera y el proyecto para posicionar mejor la calidad de vida del ciudadano en el territorio, son fundamentales; por ejemplo, cuánto cuestan las propuestas que han hecho, de donde se obtendrán los recursos y como beneficiará directamente la calidad de vida de las personas que viven y transitan por San Luis Potosí.



Esperemos que las propuestas de los candidatos mencionen algo al respecto…

jueves, 23 de abril de 2015

Cuatro vías para ciudades compactas y sostenibles

Entre 1980 y 2010 la población urbana en México se duplicó pero la superficie urbanizada se ha multiplicado entre seis y diez veces; 60% de ese suelo urbanizado es irregular, y en el caso de San Luis Potosí 25% de la superficie que conforma el área metropolitana esta fragmentada, es decir no forma parte del continuo urbano.


Actualmente existe un debate sobre el modelo de ciudad, seguir con las ciudades extensas, que según el Instituto Mexicano para la Competitividad también son dispersas o bien invertir en ciudades compactas. La discusión surge precisamente sobre cual conviene más en México pues ambos modelos tienen impactos positivos y negativos; lo que no está a discusión es que una ciudad mal planificada sí es más costosa.


La idea de “ciudad compacta” no implica un crecimiento al exterior sino que aprovecha sus espacios y por tanto se desarrolla al interior, no solamente con construcciones verticales, sino también con la reutilización y aprovechamiento de espacios sub-utilizados, sin embargo habrá que pensar en una ciudad compacta no sólo por el aprovechamiento del suelo y la disminución de los costos que esto representa.


El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que para mediados del presente siglo, las ciudades en los países en desarrollo duplicarán su población y triplicarán la superficie de las manchas urbanas actuales; es decir, el patrón de ciudad extensa podría continuar. En México, para el primer cuarto de este siglo (2025), ocho de cada 10 habitantes vivirán en ciudades, pero ¿en qué tipo de ciudad y con qué calidad?.


A partir de esta preocupación, el BID hace cuatro recomendaciones para la planeación de ciudades compactas en México, con la idea de aprovechar los beneficios y disminuir los efectos negativos de este patrón de crecimiento.


1.         Capacidad: Analizar la disponibilidad de uso de suelo, así como la cobertura y  administración del volumen de la infraestructura disponible, con el propósito de advertir riesgos sobre la sobreutilización e identificar las nuevas necesidades producto del aumento de la población.


2.         Derecho urbano: se requiere una revisión de los derechos de propiedad y de desarrollo inmobiliario con la finalidad de asegurar la correcta administración del mercado y generar mecanismos de transferencia de la plusvalía en beneficio público.


3.         Coordinación: se requiere de nuevos esquemas de articulación, alianzas y acuerdos institucionales entre los gobiernos locales y los otros órdenes de gobierno con el propósito de establecer nuevas políticas urbanas basadas en la cooperación e integración de recursos, sobre todo en las zonas metropolitanas.


4.         Sistemas de inteligencia urbana: integración de bases de datos que permita generar indicadores “en tiempo real” para la toma de decisiones. Los sistemas de información geográfica se han limitado en su mayoría al despliegue de la información, por ello se requieren de nuevas plataformas que manejen información robusta y que sinteticen indicadores.


Bajo este esquema, San Luis Potosí está creciendo de forma expansiva, la pregunta es ¿conviene revertir o “apostar” en un esquema de redensificación? con la infraestructura disponible, falta de instrumentos legales y de planeación actualizados, mecanismos de coordinación tradicionales y capacidades limitadas de uso de las tecnologías de la información y comunicación para la administración de la ciudad.




Esperemos las propuestas de los candidatos al respecto…

jueves, 16 de abril de 2015

Administración de la competitividad urbana

La administración es entre otras muchas cosas una forma de organizar y distribuir los recursos para cumplir con un propósito, la competitividad se ha planeado como un propósito de los gobiernos locales en la ciudad. Lograr una ciudad competitiva es todo un reto urbano, como meta requiere un conjunto de recursos, estrategias y proyectos destinados explícitamente para ese fin, que permitan influenciar en el conjunto de variables que miden el desempeño de la competitividad urbana; en este sentido, administrar la competitividad urbana representa la organización de recursos (institucionales, económicos, humanos e infraestructura) para generar el entorno propicio que mejoren la competitividad en la ciudad, gobiernos locales exitosos como Los Cabos, Querétaro o Monterrey, han dado muestra de ello.


El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en su informe de competitividad urbana 2014, mide el desempeño de 78 ciudades en México, San Luis Potosí se encuentra en el lugar 16 con una competitividad media alta, mejoró dos posiciones respecto de 2011, pero empeoró dos respecto de 2010, sin embargo en 2009 se encontraba en el lugar 22.


El IMCO considera 10 dimensiones para la medición de la competitividad, una de ellas se refiere específicamente al papel del gobierno como promotor, facilitador y con una política deliberada. En este renglón San Luis Potosí mejora su posición respecto del indicador general para alcanzar la posición número 7. Las principales áreas de oportunidad que tiene y que representan los valores más bajos del índice en el rubro de gobierno eficiente es la competencia electoral, la información presupuestal, las condiciones para la apertura de un negocio, los trámites para el registro de propiedad inmobiliaria, la expansión de la “mancha” urbana con respecto al crecimiento demográfico y por tanto la relación de su densidad poblacional.


Las principales recomendaciones para administrar la competitividad de una ciudad son:


Conectividad: tanto de forma digital como física, una ciudad integrada mediante una red de estructuras permite a sus habitantes aprovechar al máximo las economías de aglomeración.


Felicidad y bienestar subjetivo: una ciudad que invierte en el diseño de espacios y políticas dirigidas a aprovechar socialmente el tiempo de sus habitantes, disminuye los tiempos de traslado mediante un sistema integral de movilidad, y genera entornos dirigidos a mejorar la percepción y satisfacción de las personas, hace ciudadanos más felices y genera entornos sanos.


Sustentabilidad: una ciudad que administra el riesgo, genere un proyecto de largo plazo y sobre todo utiliza de forma socialmente responsable los recursos, es una ciudad que genera certidumbre, es ordenada y cuesta menos.


Adicionalmente se pueden agregar dos con un enfoque de inclusión social e innovación:


Accesibilidad: un gobierno que adecua los espacios y genera condiciones para que los ciudadanos convivan independiente de su condición social, física o económica es una ciudad incluyente.


Patrimonio y valor agregado: una ciudad que además de conservar su patrimonio histórico por el valor que éste representa, lo administra para mejorar el ingreso de su población y genera nuevos espacios de alto valor agregado, es una ciudad basada en la innovación.



Esperemos las propuestas de los candidatos al respecto…

jueves, 9 de abril de 2015

Una ciudad de 24 horas

La ciudad es un espacio de 24 horas, sin embargo casi todas las ciudades tienen horarios establecidos durante el día, regularmente se ajustan a la actividad laboral o escolar que son las principales, dejan de lado la actividad turística, cultural y en pocos espacios, en su mayoría privados utilizan el horario nocturno para “vivir la ciudad de noche”.

Recientemente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó cinco ventajas de promover una economía nocturna en las ciudades, en el marco de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles. Ciudades como Londres en Inglaterra o Melbourne en Australia han desarrollado políticas urbanas centradas en la mejora de la calidad de los espacios a partir del comportamiento de las personas durante la noche, haciendo énfasis en la diversidad de uso y en las ventajas económicas.


1. Generación de empleo: La economía nocturna permite ampliar las fuentes de empleo así como los ingresos para los gobiernos locales.


2. Revitalización del espacio público: Utilizar parques, vialidades o edificios que sólo son utilizados en el día y desaprovechados por la noche.


3. Mejora la percepción de la seguridad: un espacio urbano con gente a toda hora y que por tanto demanda de un eficiente alumbrado público se percibe o se siente más segura que una calle vacía y obscura.


4. Activa el turismo: Una ciudad “que se vive” de noche es más atractiva para los visitantes, requiere por ello un servicio de transporte de 24 horas, y por tanto activa la economía urbana.


5. Fortalece el sentido de pertenencia en la ciudad: Las ciudades nocturnas, que son bien administradas de forma sostenida logran generar un mayor sentido de pertenencia de las personas que habitan en ella, genera arraigo, identidad y un patrimonio urbano.


Algunos ejemplos que en América Latina han logrado consolidarse por sus actividades nocturnas en beneficio de la sociedad –señala el BID-  son: las ciudades de Buenos Aires en Argentina que organiza “La Noche de los Museos”; la ciudad de Caracas, Venezuela que organiza el festival “Por el Medio de la Calle”; en la ciudad de Asunción, Paraguay con su centro histórico y sus actividades comerciales.


San Luis Potosí requiere de una sólida estrategia de recuperación de sus áreas públicas para las personas, sobre todo de su centro histórico; además, una moderna infraestructura de alumbrado público para el diseño urbano; y sobre todo, una articulación entre el espacio público y las actividades económicas de la ciudad que aproveche su potencial histórico, cultural y arquitectónico –que aún le queda- las 24 horas del día.



Esperemos las propuestas de los candidatos…

jueves, 2 de abril de 2015

La administración del riesgo en la ciudad

La sustentabilidad es un tema ampliamente desarrollado, ha sido implementado con diversos enfoques, desde el nivel de las iniciativas internacionales y las consecuentes políticas públicas, hasta el nivel de escuela en programas académicos, las campañas publicitarias, el desarrollo de productos, o los discursos oficiales, entre muchos otros.


La ciudad ha sido uno más de los objetos de la sustentabilidad, que desde el  Informe Brundtland "Nuestro Futuro Común" en Estocolmo, Suecia en el año de 1987, difundió la declaración de "satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades"; de esta manera la sustentabilidad urbana ha sido tema de debate entre los académicos, por un lado aquellos que defienden la idea de que la ciudad es el espacio menos sustentable, debido a la alta cantidad de recursos que consume, por otro lado los que aseguran que es posible la sustentabilidad en la ciudad, a través de los sistemas de movilidad –sustentable por cierto- o de políticas de manejo responsable de los desechos sólidos y el tratamiento de agua.


También la sustentabilidad se ha cuestionado frente aquellos que defienden la idea de la competitividad en la ciudad, al principio como temas opuestos y recientemente como ideas complementarias, incluso reconociendo que podrían ser “lo mismo”. Con la finalidad de aplicar algunos de los diversos enfoques, se han desarrollado estrategias, propuestas o instrumentos; particularmente, una visión que recientemente se ha desarrollado relaciona la sustentabilidad con la gestión urbana y la administración del riesgo.


Desde esta perspectiva, una ciudad está enfrentando continuamente riesgos, que son necesarios administrar mediante una estrategia y con la finalidad de disminuir su impacto; de esta manera todas las acciones que se realizan en la ciudad implicarán un riesgo posterior, el éxito en la gestión urbana implica entonces considerar las posibles situaciones que amenazan el ambiente o entorno y definir acciones para exponer a las personas a la menor exposición posible.


La gestión del riesgo es un componente esencial de la gestión urbana y el desarrollo sustentable, la primera definida como el conjunto de acciones del gobierno local a partir del desarrollo centrado en la persona; el segundo como la visión de largo plazo para la mejor utilización de recursos; en estos dos conceptos el proceso de desarrollo es un conjunto de información que cambia, requiere de un análisis y control sobre los factores de riesgo existentes o posibles.


Para la gestión del riesgo se requiere un sistema de información robusto con indicadores de proceso y equilibrio, que mida la acción y su efecto. Si bien esta visión en la ciudad podría ser muy técnica, es importante reconocer su enfoque político, todas las acciones en la ciudad tendrán un efecto en las personas que de no atenderse podría implicar una situación de riesgo, por ejemplo: el crecimiento urbano y los problemas de movilidad; el tipo de vialidad, las lluvias severas, las inundaciones y las afectaciones en los automóviles; la densificación del suelo y la baja en la percepción de las personas sobre su desarrollo, entre muchos otros.


La gestión del riesgo en la ciudad es básica para una visión prospectiva y un proyecto de ciudad centrado en la persona, que considere como requisito el equilibrio de los subsistemas ambiental, económico, tecnológico y social.


Habrá que escuchar las propuestas de los candidatos sobre el análisis de los riesgos que enfrentarán durante tres años y las posibles acciones para evitar situaciones futuras…