Uno
de los orígenes de la planeación urbana es en la postguerra, muchas de las
ciudades europeas que fueron afectadas durante la segunda guerra mundial,
recurrieron a ordenados y ambiciosos planes y proyectos para reconstruir su
ciudad, tal es el caso de Viena. En 1945 la mitad de sus edificios se
encontraban dañados, alrededor de 100 mil departamentos de vivienda eran
inhabitables, la infraestructura del transporte estaba totalmente destruida y
dividida producto de la localización estratégica de los ejércitos.
El
ordenamiento, los proyectos y la restauración fueron prioritarios. Desde el
Ayuntamiento de Viena inició un sólido plan de ordenamiento del suelo, para
establecer áreas de atención así como los proyectos de construcción de espacios
públicos, también se realizó un Plan de uso del suelo y crecimiento de la
ciudad.
La
protección de los activos urbanos y su generación era una de las prioridades en
las ciudades. Si bien existieron condiciones drásticas a las que se sometieron
las ciudades que casi terminan con su historia, identidad, edificaciones o
monumentos; durante la época de reconstrucción se buscó recuperar espacios así
como generar entornos que mantuvieran la memoria de los hechos -incluso
difíciles- por los cuales habían atravesado, para transmitir a futuras generaciones su –dura- experiencia.
Los
proyectos urbanos son un efectivo instrumento para la reconstrucción de las
ciudades. Desde la época de la postguerra, planear la ciudad a través de
proyectos ha sido funcional, es uno de los instrumentos de gestión urbana más
efectivos. Cumaná, una ciudad de Venezuela, ha sido transformada radicalmente a
través de proyectos urbanos desarrollados recientemente por especialistas de la
Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del Banco Interamericano de
Desarrollo. La efectividad de los proyectos depende de dos cosas, su
orientación y la capacidad de ejecución, la primera determinada por su
propósito hacia la conectividad, movilidad, accesibilidad, y en general como
instrumento para resolver los grandes problemas urbanos actuales; lo segundo
por la claridad, profesionalismo, y organización del equipo que lo formula y
desarrolla.
Un
proyecto de ciudad genera certidumbre y crea valor en la ciudad, permite
conectar a la ciudad que actualmente se encuentra dividida y dispersa, pero
también reactiva la economía, preserva recursos naturales como los ríos y los
aprovecha para generar activos con una orientación a la cultura y turismo,
conserva el patrimonio histórico y recupera espacios para que la sociedad
realice actividades, disminuye las situaciones de riesgo, y los más importante
construye una visión futura de la ciudad.
Con
ejemplos como los de Viena o Cumaná, es posible pensar que cualquier ciudad se
pueden reconstruir, recuperarse de situaciones difíciles que ha atravesado,
resultado de la guerra e incluso actualmente por el efecto de las
administraciones locales ineficientes que terminan con el patrimonio urbano.