jueves, 30 de octubre de 2014

Las mejores ciudades para hacer negocios

Una ciudad para hacer negocios es aquella altamente especializada en servicios de conectividad e infraestructura para convenciones tales como aeropuertos, centrales de autobuses, hoteles, restaurants, centros de convenciones, hasta Internet, espacios virtuales de aprendizaje (salas EVA), accessGrid (ambientes interactivos) entre muchos otros.

El turismo de negocios en una ciudad es altamente rentable –cuando se planea bajo un proyecto de ciudad para negocios-, en México genera una derrama económica de más de 6 mil millones de dólares, más de 150 mil empleos, y aporta casi 2% al Producto Interno Bruto (PIB).

De acuerdo a Forbes México, las 10 ciudades mexicanas más importantes que cuentan con los hoteles más adecuados, centros de convenciones, gastronomía y, sobre todo, ambientes propicios para los negocios son las cuatro ciudades más grandes de México o los principales destinos turísticos, sin embargo destaca en la lista León que no cumple con estas dos características. En orden de importancia las 10 ciudades son: Cancún, Ciudad de México, Guadalajara, León, Los Cabos, Monterrey, Puebla, Puerto Vallarta, Riviera Maya y Riviera Nayarit.

De León destaca su conectividad tanto aérea como terrestre, el Aeropuerto Internacional del Bajío que en 2013 transportó más de 73 mil pasajeros, también sus centros de convenciones, más de 50 mil metros cuadrados de áreas de exposición y salones multifuncionales, también cuenta con más de 4 mil habitaciones distribuidas en 49 hoteles internacionales, y, una amplia gastronomía. No resulta extraño que León esté en esta lista.

Las ciudades generan activos cuando se planean con un proyecto de ciudad, hace más de dos décadas la ciudad de León fundó su IMPLAN (Instituto de Planeación Municipal), de los primeros en México, desarrolló un sistema de movilidad que se ha convertido en un referente, pero lo más importante construyeron un proyecto para diversificar su economía y no centrarla en los productos del cuero y calzado. Hoy León es una ciudad para hacer negocios y además cuenta con un clúster automotriz de clase mundial. Su proyecto de ciudad permite definir el rumbo, dar certeza a la ciudadanía, da orden al crecimiento, pero sobre todo se centra en la persona y en la generación de beneficios. De acuerdo con la encuesta aplicada por IMAGINA México AC, seis de cada diez personas se encuentran satisfechos con su empleo y su entorno, y siete de cada diez viven en armonía familiar, los servicios que mejor califican son la cultura, la seguridad, el alumbrado y la recolección de basura.


León se está convirtiendo en un referente en materia de planeación urbana, líder en la región centro del país, capaz de competir con las grandes ciudades, su proyecto de conectividad e integración regional con Silao, Guanajuato, Celaya y otras ciudades lo convierten en un nodo articulador, pero este proyecto comenzó hace 20 años ¿Cuando iniciará San Luis Potosí?

jueves, 23 de octubre de 2014

El cambio demográfico en la ciudad, una ciudad para gente con experiencia

Una de las principales características de la población en México es su proceso de envejecimiento, por ello es necesario atender las necesidades de los grupos de edad avanzada. El diseño urbano debe de considerar el cambio generacional de sus habitantes, de tal manera que se ajusten los equipamientos, espacios públicos y la infraestructura, principalmente. La accesibilidad yla emotividad para adultos mayores se han convertido en criterios de planeación y diseño urbano de los espacios públicos en ciudades que actúan anticipadamente.

El espacio público tiene la función urbana de ser un lugar de interacción por las características, necesidades y en general el uso que tiene en las funciones sociales (recreación, cultura, deporte, convivencia). En algunos países existen parques orientados a necesidades específicas de personas de tercera edad, en China –por ejemplo- se han diseñado parques públicos geriátricos o también llamados circuitos bio saludables que son espacios verdes, con mobiliario urbano de uso exclusivo.

En México, la población se ha duplicado cada 20 años desde 1970, con ello, se han registrado cambios en la estructura de la población, que han impactado la composición por edad, la población joven disminuye, mientras se acelera el crecimiento en las población de edad avanzada.La población adulta mayor –como toda la población- se concentra en la ciudad. En México 9% de la población tiene más de 60 años, y 60% se concentra en localidades de más de 15 mil habitantes.

San Luis Potosí se encuentra en una etapa de transición demográfica caracterizada por un rápido aumento de la población mayor de 60 años y una disminución de la población joven. Para el año 2010 existían 187 mil habitantes mayores de 60 años, para el año 2015 esta cifra llegará a 207 mil y al 2020 serán más de 234 mil personas. Este segmento de población aumenta tres veces más rápido que la población total, es decir, 37% en 10 años, mientras que la población total lo hará 10% en este mismo periodo.

Lo anterior impone serias presiones demográficas a la ciudad, destaca la necesidad de vivienda, infraestructura especializada para este sector de la población.Un diseño urbano inclusivo considera criterios de equidad, funcionalidad, necesidad, pero también incorporara variables de psicología ambiental y principios de urbanismo que permitan que las personas “permanecer en el lugar”, en términos del confort, identidad y adecuación del espacio. De esta manera la accesibilidad centrada en la persona no solo se reduce a disponibilidad, adecuación o incluso a una cuestión económica, sino que da preferencia a considerar la estancia en el lugar y recorrer una experiencia, la emotividad del lugar, por ello la importancia del diseño urbano en espacios públicos.


viernes, 17 de octubre de 2014

La identidad de la ciudad

La identidad urbana es un conjunto de características que integra la historia, cultura y personalidad de una sociedad, se manifiesta en el diseño del paisaje urbano e influye en el uso de los espacios públicos. Un espacio urbano carece de identidad debido a la falta de sensibilidad de la acción humana, y por tanto se asocian otros problemas derivados de la falta de pertenencia o apropiación de un lugar, tal es el caso de la segregación, la violencia, la inseguridad o deterioro de la calidad de vida; de esta manera se pierde valor, el patrimonio urbano.

La ciudad de San Luis Potosí tiene una larga historia y ha construido una identidad urbana que la caracteriza, sin embargo es difícil describirla con precisión producto de los acelerados cambios sin un patrón de diseño establecido. Si bien es cierto cuenta con un patrimonio urbano en el centro, no ha podido consolidarse como un activo para retener o atraer población o reconocerse por organismos internacionales como la ONU, el centro continúa  perdiendo valor.

Otras zonas de las ciudad que cambiaron durante el siglo XX en su estructura urbana y que son espacios históricos que definieron en su momento a la ciudad como las colonias Tequisquiapan, Burócrata, Himno Nacional, Del Valle, Las Águilas, Los Filtros, y Polanco están perdiendo su identidad como barrio y atractivo para la ciudad.

“Tequis” como se le llama comúnmente a Tequisquiapan fue un asentamiento de indios Guachichiles y después de Tlaxcaltecas, el origen de su nombre proviene de la voz que compone de tequizquitl, de telt, piedra, de quizquilt, brotante y de pan, río; es decir, piedra brotante sobre río. En 1674 contaba con 39 familias y 240 habitantes. Hacia 1703 se realizó una donación para la construcción del templo de Nuestra Señora de los Remedios. Actualmente el barrio de Tequis cuenta con una población de más de 22 mil habitantes, está integrado por 130 manzanas, 39 equipamientos educativos, 16 de salud, 3 Templos, así como espacios culturales, recreativos, comerciales y de comunicación.

De acuerdo con una investigación sobre identidad urbana que analiza la organización, pertenencia y percepción de la ciudadanía sobre Tequis, realizada por la Facultad del Hábitat de la UASLP, se observan los siguientes resultados: es un sector que envejece rápidamente, una de cada cuatro personas tiene más de 60 años; una de cada cinco personas forman parte una organización social; aunque la colonia de Tequisquiapan fue originada por guachichiles, sólo el 0.2% de la población habla una lengua indígena y 9 de cada 10 habitantes son católicos. No existe relación entre su historia, los hitos representativos y la identidad en este sector de la ciudad. La Avenida Carranza, el jardín de “Tequis”, la iglesia, y “Tangassi” son los hitos más representativos de las personas; sin embargo, sólo 15% de su población identifica los límites del barrio.

Justamente alrededor de esta historia, de la identificación de límites, espacios y la forma en cómo las personas lo perciben es que se construye una ciudad con identidad urbana que se convierte en activo y patrimonio, lamentablemente en San Luis Potosí no cuenta con un proyecto de imagen urbana que fortalezca la identidad, al contrario, tal parece que se está acabando con lo poco que queda y que se construyó por siglos. Actualmente nada sabemos de la historia del lugar, no hay límites establecidos que nos lleven a transportarnos a una experiencia de visitar Tequis, no hay rasgos distintivos, nuestros hijos poco sabrán de los adoquines, de las palmas, de los árboles que formaban parte de la imagen urbana del lugar, pronto dejaremos de “carrancear”; las casas, colores y trazos continúan perdiéndose por la falta de relación entre la planeación y el diseño urbano.


Una ciudad como San Luis Potosí debe contar con criterios de planeación y diseño urbano fuertemente relacionados, claros y que aseguren el patrimonio urbano, de tal manera que se genere valor para la ciudad, que sea un activo para las inversiones altamente especializadas, y que sea detonante de actividades comerciales, turísticas y de negocio, que permita generar experiencias sociales, apropiarse del espacio y fortalecer el sentido de pertenencia, sólo bajo esta lógica se mantendrá la identidad urbana. 

jueves, 9 de octubre de 2014

Que tan felices somos en nuestra ciudad

Existen indicadores que miden el bienestar o desarrollo de una determinada ciudad, a partir de las características de su población y vivienda principalmente, tal es el caso de los índices de marginación, del índice de necesidades básicas, del índice de desarrollo humano, los polígonos hábitat, el índice de carencias en las escuelas, el índice de conectividad digital urbana, entre muchos otros, los cuales se calculan a partir de variables de los Censos de Población del INEGI. Si bien estos indicadores permiten realizar diagnósticos sobre las características de una ciudad, es importante mencionar que reflejan la disponibilidad de servicios, el tipo de materiales de construcción, el promedio de escolaridad, de ingreso o esperanza de vida por ejemplo; sin embargo, no monitorean las percepciones sociales sobre el entorno y la forma como se reflejan las emociones.

Existen condiciones urbanas que afectan la vida de las personas y modifican su percepción, estado de ánimo y hasta la preferencia por vivir en un lugar, tal es el caso de la imagen urbana, el impacto de la obra pública, la calidad de la vivienda, la movilidad, el diseño de los espacios públicos o bien el nivel de empleo, la seguridad, la identidad social, el medio ambiente, la salud, la educación entre muchos otros.

El bienestar subjetivo es una perspectiva que actualmente se está incorporando a la planeación urbana, con la finalidad de monitorear que tan felices son las personas con las ciudades en las que viven. La idea consiste en suponer que una sociedad que  habita en un espacio diseñado y planeado es más tranquila y feliz con su entorno porque vive en un ambiente sano y por tanto su satisfacción percibida es mejor que las personas que ocupan mayor cantidad de su tiempo en el transporte, que son afectadas por la calidad de las obras urbanas, que reciben servicios deficientes o que el costo de sus bienes urbanos decrece mientras aumentan sus impuestos.

De esta manera, los índices de bienestar subjetivo consideran además de condiciones objetivas tradicionales, otros aspectos basados en las relaciones sociales y su entorno, en las emociones y sensaciones percibidas. En 2013, la ONU encargó a la empresa Global Gallup-Healthways  una encuesta a 135 países sobre el nivel de felicidad de sus habitantes tomando en cuenta factores como su situación financiera, sus  relaciones sociales, el bienestar de la comunidad y su salud física principalmente. Los residentes de América Latina, Estados Unidos y Canadá son más propensos a la felicidad, 33% de su población percibe buenos niveles de satisfacción en tres o más elementos, opuesto a 9% de las personas del continente Áfricano; México ocupa el lugar 17 a nivel mundial, con 31% de su población que cumple al menos tres de los elementos de bienestar.

En México, los estudios sobre bienestar subjetivo y felicidad iniciaron junto con la iniciativa de la ONU. El INEGI y la organización IMAGINA México emprendieron una primer exploración, los resultados de cerca de 30 mil encuestas en 100 municipios muestran que 83% de los mexicanos está total o moderadamente satisfechos con su vida, mientras que 17% se sienten escasamente satisfechos o totalmente insatisfechos.  El municipio de Apodaca en Nuevo León ocupa el primer lugar en el Ranking de Felicidad, Campeche por su parte ocupa el lugar número 100. Algunas de nuestras principales ciudades de México se encuentra en los siguientes lugares: León en el lugar 13, Querétaro en el 33, Monterrey en el 55, Toluca en el 68, Guadalajara en el 70, Tijuana en el 76, San Luis Potosí en el 80, Puebla en el 84 y Ciudad Juárez en el 97.

Actualmente las ciudades enfrentan diversos retos como el uso de la energía, la conectividad digital, el empleo, el uso de la vivienda, la movilidad, el envejecimiento de su población, la recuperación de los espacios públicos, entre muchos otros; sin embargo, lo más importante es reconocer que estos retos giran en torno a la persona, a su nivel de satisfacción, su percepción y la forma en cómo recupera su derecho a la ciudad. Un gobierno urbano tendrá éxito político y técnico en la medida que logre enfrentar con con ventaja estos retos a través de un diseño que agregue valor al ciudadano, articulado con una efectiva planeación urbana.





jueves, 2 de octubre de 2014

Hacia dónde va nuestra ciudad de SLP

En México existen 59 zonas metropolitanas, la Zona Metropolitana de San Luis ocupa el lugar numero 11 entre las más grandes, es el número 23 por su ritmo de crecimiento, y el lugar 28 de esas 59 por su superficie urbana, sin embargo, es la cuarta ciudad con mayor densidad de población, sin considerar la Ciudad de México por sus dimensiones demográficas. La ciudad con mayor cantidad de habitantes por kilómetro cuadrado es León, después Guadalajara y Monterrey, en San Luis Potosí existen 106 habitantes por kilómetro cuadrado.

La Ciudad de San Luis Potosí podría seguir creciendo en las próximos años, tal vez a un ritmo más acelerado que la última década y en contra de la tendencia prevista por el Consejo Nacional de Población (CONAPO), debido al impacto inmediato generado por la instalación de la empresa BMW; sin embargo, ese crecimiento no implica por sí mismo una condición positiva, ya que la ciudad podría no estar preparada para los efectos urbanos de una inversión de esta naturaleza. Por lo anterior, es necesario generar condiciones para convertir este reto en una oportunidad.

La instalación de la BMW por supuesto tendrá un impacto en el crecimiento de la población y en la expansión de la ciudad. Actualmente SLP tiene una población de 774 mil habitantes (únicamente el área urbana del municipio). Durante la primer década del presente siglo su Zona Metropolitana creció a un ritmo anual promedio de 2%, sin embargo entre 2010 y 2014 la ciudad creció 1.05%, casi la mitad que su Zona Metropolitana.

San Luis Potosí es una ciudad grande, aun compacta que está en proceso de expansión de su área urbana. Entre 1960 y 1990 triplicó su población y multiplicó por ocho su superficie, actualmente alcanza 171,816 km2, la cuarta parte de Monterrey.

El ritmo de crecimiento observado en la década 2000 – 2010 es más pronunciado a partir de la instalación de la empresa GM en Villa de Reyes.  De acuerdo con las proyecciones realizadas por CONAPO -echas antes de la instalación de BMW-, la ciudad en 2020 podrá alcanzar los 813 mil habitantes, es decir, estaría creciendo cerca de 6,500 habitantes por año. Podría considerarse que este ritmo de crecimiento moderado, se duplicará derivado de la instalación y puesta en operación de la empresa BMW –como sucedió con GM-, alcanzando en términos reales un aumento de más de 16 mil habitantes por año.

El escenario resultado del impacto de la empresa en el crecimiento urbano implicará garantizar nuevos servicios para más de 97 mil habitantes al 2020, ocupar más de 4 mil viviendas por año y aumentar el parque vehicular en 8,200 unidades también anualmente. Además de los espacios educativos, la atención a la salud, empleos y transporte público entre otras muchas necesidades.

La ciudad de San Luis Potosí requiere una Reforma Urbana, una transformación institucional, legal, presupuestal así como del diseño de sus instrumentos de planeación y gestión urbana que permitan transitar con ventaja hacia un modelo de ciudad innovadora, competitiva y sustentable que coloque en el centro de su política al ciudadano y le permita enfrentar con éxito los diversos retos del crecimiento urbano, el consumo de energía y la movilidad, principalmente.