jueves, 26 de febrero de 2015

Una calle para todos

La ciudad de San Luis Potosí cuenta con una población de más 800 mil habitantes, existen cerca de 340 mil automóviles particulares, 4 autos por cada 10 habitantes en promedio, en 2013 se registraron más de 2 mil 300 accidentes de tránsito en la zona urbana, esto representa dos terceras partes de lo ocurrido en todo el estado con la tercera parte de la población.

La alta concentración de población, de automóviles, así como el diseño de la vialidad, ingeniería vial, señalética, transporte público y gestión urbana, hacen de la movilidad de la población un gran reto. La vialidad como espacio público se ha convertido verdaderamente en un lugar de todos, donde conviven diferentes formas de movilidad, lo mismo el auto, que la bicicleta, el camión y el peatón; sin embargo, se requiere de un diseño que permita tal diversidad, algunos ejemplos son las laterales en la nueva obra de Av. Muñoz, que si bien están diseñadas para agilizar el transporte en Automóvil, no es accesible en condiciones de seguridad para la bicicleta, el peatón o las personas con capacidades diferentes, que en la ciudad representa 6% de la población total; además se requieren accesos controlados para el Autobús.

La vía dominical por ejemplo, se ha convertido ya en una tradición para la ciudad, pero requiere de regulación para recuperar su objetivo principal, que “las personas caminen la calle”. Ahí convive el auto local, que no está exento de transitar, junto con el peatón, la mascota y la bicicleta, ahora se han incrementado los eventos deportivos y culturales, esta alta relación de usuarios con diferentes necesidades y motivos, complica el tránsito y “hace a un lado” al peatón y los niños.

Si bien se requiere de una Ley de Movilidad, ésta debe de enfatizar las formas de relación entre estos cuatro medios: el auto, el autobús, la bicicleta y el peatón (niños, personas de edad avanzada y con capacidades diferentes) que inhiba el uso del automóvil pero no por decreto, sino por una alta eficiencia en el transporte público, infraestructura segura y basada en las relaciones personales.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha definido la movilidad urbana como uno de los principales retos para las ciudades de América Latina al año 2025, uno de los principales activos que están desarrollando las ciudades modernas son los sistemas de transporte público, las ciclo vías y la accesibilidad universal, de hecho el primero es una variable que se emplea en diversos “Rankings” para calificar a las mejores ciudades, tal es el caso de competitividad, felicidad, o sustentabilidad.

Mientras Ámsterdam centra su preocupación en cómo lograr más espacio para las bicicletas que mueven a más de la mitad de la población, nuestra ciudad centra su preocupación en vialidades más rápidas para el auto, un mismo problema bajo dos enfoques muy diferentes.



jueves, 19 de febrero de 2015

La ciudad de los coches

En la ciudad de San Luis Potosí existen cerca de 340 mil automóviles particulares, que representa un promedio de 4 autos por cada 10 habitantes, superior a la media estatal y nacional; el parque vehicular aumenta también en promedio 8,200 unidades al año. Parece que estamos haciendo una ciudad para el automóvil, para que la gente se mueva y pase más tiempo en el auto o transporte público, de este segundo tipo existen más de mil unidades circulando que prestan servicio en 37 rutas y 72 ramales, 16 horas al día.

Los principales motivos que generan el desplazamiento de la población principalmente en auto -9 de cada 10 viajes son en este medio- son cuestiones laborales, seguido de la educación. Las principales vías por las que circula el auto es la carretera 57 San Luis Potosí Matehuala y la Av. Dr. Salvador Nava.

La planeación del transporte, los puentes y pasos a desnivel que se construyen en la ciudad, como recientemente fue en Av. Muñoz, deben planearse desde un enfoque de planeación, diseño urbano y movilidad, más que de ingeniería vial; es decir, no es una cuestión dimensiones, formas de construcción o en estricto sentido de obra, es un tema de imagen urbana, de cómo y porqué las personas se relacionan y mueven.

El argumento es que las personas realizan actividades –económicas, académicas, sociales- y a partir de ellas se relacionan a través de infraestructura, en ello se establecen dos principios: la conectividad y la accesibilidad. La conectividad se refiere a cómo se integra la ciudad, cómo “te conectas” de un punto a otro de la ciudad para realizar actividades, en este principio las distancias, tiempos de recorrido y costos determinan el modo más adecuado. La accesibilidad por su parte, es la forma cómo las personan disponen de su actividad, se trata de que se muevan o desplacen lo menos posible y que de hacerlo, convivan sin restricción de condición social, física o edad, por ejemplo, para ello se emplean las tecnologías de la información y los sistemas de transporte multimodal.

El conjunto de infraestructura vial que se ha realizado en la ciudad de San Luis Potosí privilegia el uso del automóvil, divide a la ciudad, segrega al peatón y pone en riesgo a los usuarios de bicicleta, sin mencionar la falta de ordenamiento y limitadas alternativas del transporte público, haciendo un sistema de movilidad poco eficiente e inaccesible. A diferencia de otras ciudades del centro del país, no se cuentan con combis, microbús o Autobús de Tránsito Rápido (BRT). Además es necesario ampliar la capacidad de los estacionamientos, las paradas de autobuses y diversificar la distribución del tránsito.

Las grandes ciudades del país están implementando corredores exclusivos de transporte público (líneas de autobuses, tren ligero, tren sub-urbano, sistemas de transporte colectivo metro), “carriles express” para el automóvil, ciclo vías, están peatonalizando sectores de la ciudad, y generado usos de suelo mixto, de esta manera, las cuatro formas básicas de movilidad conviven, pero no en la calle.

Resolver el problema de la movilidad es el principal reto de la ciudad, permitirá elevar la productividad y competitividad, pero sobre todo agregará valor al ciudadano, tanto para mantener la plusvalía de sus espacios, como para generar un ambiente más sano, las personas viviremos más tranquilas y felices cuando pasemos menos tiempo en el traslado, al menos eso señalan los estudios de Bienestar Subjetivo.



jueves, 12 de febrero de 2015

La movilidad urbana, un gran reto para la ciudad

Estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anticipan que para 2025 las ciudades de América Latina tendrán alrededor de 140 millones de automóviles, 80 millones más que en 2010; el desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación permitirá que la mayoría de los autos cuenten con sistemas de localización (GPS), que estén conectados a Internet para monitorear a distancia el flujo de tráfico y anticipar puntos de congestión “en tiempo real”; más ciudades contarán con los denominados Buses de Tránsito Rápido (BRT), actualmente 60 ciudades y 20 millones de personas en América Latina las utilizan ya que reducen el tiempo promedio de desplazamiento en 20 minutos, mejoran la calidad del aire y reducen la congestión; con recursos del BID y de los gobiernos podrían invertirse más de $40 mil millones de dólares en 20 proyectos de transporte subterráneo (metro); también aumentará el uso de la bicicleta como alternativa de transporte, la Ecobici en México DF registra 30 mil viajes por día, 10 millones de viajes en 3 años, en América Latina y el Caribe existen otras 25 ciudades con estos sistemas y 17 planean instalarlas.  

En 2013 el informe de la ONU sobre los asentamientos humanos detalló estrategias de movilidad urbana sostenible haciendo énfasis en una forma diferente para analizar y atenderla. La movilidad implica flujos de personas y bienes pero sobre todo es un problema de accesibilidad, es decir las personas realizan actividades, y por tanto se requiere que accedan a ellas de forma eficiente, incluso sin moverse de algún lugar. Adicionalmente se requiere un cambio en los usos del suelo, sectorizar la ciudad para impulsar áreas de uso mixto, y finalmente implementar sistemas intermodales que disminuyan el uso del automóvil.

San Luis Potosí enfrenta diversos problemas urbanos, pero tal vez el más serio tiene que ver con la movilidad urbana y el acelerado crecimiento de su parque vehicular, mientras que la población aumentó 2% en promedio anual durante la última década, la cantidad de autos se ha incrementado 10% este mismo periodo. Se requiere de una estrategia integral que atienda el problema de movilidad con un enfoque territorial (zonificación de la ciudad) y con la participación de los diversos agentes promotores del desarrollo urbano.

Si bien se están desarrollando nuevos instrumentos de planeación, es importante que no incluyan estrategias contradictorias o parciales, por ejemplo, se impulsa parcialmente la re-densificación, pero se conserva la misma estructura vial y se desarrolla a la par el crecimiento de la zona sur con industrial, y la habitación en casi toda la periferia, con esta visión tradicional y fragmentada se continuará fomentando el “caos” y la ineficiencia en nuestra ciudad.

Habrá que pensar en atender cuatro temas principales: Ordenar el sistema de transporte urbano bajo un enfoque territorial (zonificar la ciudad); platear un proyecto de infraestructura regional desde Ahualulco hasta Santa María del Rio y desde Escalerillas hasta Soledad; Generar espacios para el peatón y la bicicleta; así como, habilitar el uso de las TIC en la gestión del transporte público.

Esperemos las propuestas de los candidatos…


jueves, 5 de febrero de 2015

La Ciudad del Futuro

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), para el 2030 más de 80% de la población vivirá en ciudades. América Latina es la región más urbanizada del planeta, pero también la que presenta la mayor desigualdad, que aunado a los problemas en el crecimiento urbano han provocado otros efectos como la fragmentación urbana, segregación y dispersión de la población.

Existen además 600 ciudades consideradas las más pobladas del mundo, que en conjunto albergan cerca de mil quinientos millones de personas, esto representa más de 20% de la población mundial. Así las ciudades más grandes, las globales y con el desarrollo de alguna ventaja competitiva se están convirtiendo en el referente para los estudios urbanos.

La ventaja competitiva implica generar activos tanto económicos, como tecnológicos y sociales, con amplia influencia en el desarrollo urbano, tal es el caso de la industria, el desarrollo de software o las tecnologías y más recientemente el conocimiento. Una ciudad competitiva es aquella capaz de atraer inversión, retener talento y generar beneficios para sus ciudadanos, a mayor nivel que otras ciudades de su mismo rango de población.

Con estas ideas –crecimiento urbano, concentración de población y ventajas competitivas-, la ciudad del futuro será aquella capaz de equilibrar estos elementos en beneficio de su población, es decir logar un incremento homogéneo de su población y superficie urbana, a la vez que atiende sus grandes problemas de futuro como la energía, el agua, el desarrollo de actividades de alto valor agregado mediante estrategias de conectividad, accesibilidad y conservación del patrimonio urbano.

En el contexto internacional hacia el 2030, podría existir una reestructuración tanto de las actividades como de las grandes ciudades. Tal parece que las mismas ciudades y economías ya no dominarán y surgirán otras, al menos eso podría suceder en 200 de las 600 ciudades más pobladas, la región de Asia cobrará importancia posiblemente sobre los Estados Unidos; únicamente 8 ciudades latinoamericanas tienen oportunidad en esta reestructuración. Las mejores ciudades para vivir serán aquellas que logren resolver los problemas de movilidad, sustentabilidad ambiental, energía, comunicación digital, gobernabilidad y educación.

El informe de la CEPAL señala que las ciudades de América Latina enfrentan también otros desafíos como la falta de planificación, debilidad institucional, carencia de espacios públicos, segregación, exclusión, desigualdad, inseguridad y crecimiento exponencial del parque automotriz; lo cual representa otra gran desventaja para insertarse en la economía mundial.

Las nuevas urbes asiáticas que se construyen con diseños planificados, representan otro gran reto en la competitividad urbana de América Latina. En este sentido, parece que los gobiernos, sobre todo locales deberían intervenir estratégicamente en áreas de alto valor agregado para la innovación y mejora de la competitividad y sustentabilidad urbana. Para ello se requiere una ambiciosa reforma urbana, sobre todo institucional, es decir reingeniería del gobierno local que aliente la inversión y genere nuevas formas de “hacer ciudad”. En este escenario la persona deberá estar en el centro de la política urbana.

La planificación y el diseño urbano se convertirán tal vez, en la principal herramienta de los gobiernos locales, sobre todo con visión de largo plazo orientado a:

E   Organización territorial: optimizar el suelo urbano, restauración de espacios, integración socio-espacial y accesibilidad.

E   Sustentabilidad: desarrollo de áreas verdes, energía, movilidad, competitividad, innovación.

E   Centralidad en la persona: diseño urbano, bienestar, espacios públicos de alto valor, patrimonio urbano.

Es importante subrayar que las respuestas no deberán provenir exclusivamente del sector público, urbanistas o desarrolladores inmobiliarios, en la ciudad moderna, las sinergias y redes de colaboración –gobierno, academia, empresa, sociedad- podrían ser el principal instrumento de gestión urbana, así como factor de integración y continuidad con perspectiva global, a largo plazo y basada en la utilización del conocimiento.