lunes, 29 de diciembre de 2014

El proyecto de ciudad (Primera parte)

El inicio de año es ocasión propicia para definir nuevas metas, evaluar los avances alcanzados y sobre todo es tiempo propicio de nuevas expectativas; así, 2015 representa un año clave también para la ciudad, por los nuevos periodos de gobierno.

El año 2015 representa la mitad de la segunda década de un nuevo siglo, que inició caracterizado por el uso intensivo de las tecnologías de la comunicación y el conocimiento, la era digital, quince años representan un periodo de evaluación suficiente para medir de lo que se ha hecho para enfrentar con ventaja las nuevas condiciones; representa 5 administraciones municipales y mas de dos estatales.

Este año que esta por iniciar también será un año de elecciones, de propuestas de modernización tanto local, como estatal; en ellas, la educación, la conectividad, la movilidad, a la par del desarrollo de ventajas competitivas y la sustentabilidad tal vez constituyen los retos más importantes para la ciudad que habrá de iniciar un proceso de consolidación de las 10 urbes más importantes del país.

En México existen más de 500 localidades con una población superior a los 15 mil habitantes, cuatro son ciudades con una amplia hegemonía urbana y 6 están compitiendo por insertarse con ventajas en el nuevo orden urbano, caracterizado por una red de ciudades de importancia mesoregional, San Luis Potosí es una de ellas. La zona metropolitana de SLP ya supera el millón de habitantes y tiene una alta densidad poblacional, en los últimos veinte años su población casi se ha duplicado.

En este orden de ideas, es preciso que los responsables de la política urbana, así como los promotores, empresarios y sociedad en general nos ocupemos por definir un Proyecto de Ciudad que permita enfrentar algunos de los principales problemas:

•           Una acelerado crecimiento que afecta la estructura urbana y la movilidad de las personas;

•           Un patrón de crecimiento, desarticulado, fragmentado y desconectado;

•           Una limitada conectividad digital y bajo aprovechamiento de las tecnologías de la información y la comunicación para la gestión de la ciudad

•           Una alta desigualdad social

•           Un deficiente aprovechamiento de los espacios públicos

•           Una alta pérdida de identidad urbana



La definición de un Proyecto de Ciudad habrá de centrarse en la persona de tal manera que agregue valor al ciudadano…

viernes, 12 de diciembre de 2014

Ciudad y medio ambiente

Mucho se habla sobre sustentabilidad, y se ha cuestionado la idea de la sustentabilidad en la ciudad. Existen dos premisas al respecto, uno que la ciudad es el lugar menos sustentable, desde esta perspectiva no es posible pensar en la sustentabilidad en la ciudad debido a las externalidades y afectaciones que se generan en el aire, suelo y agua tanto dentro de una urbe, como en su región inmediata, también por supuesto, que los recursos que se consumen en la ciudad no son producidos dentro de ella. Por otro lado, existe la visión de la sustentabilidad urbana, siempre y cuando se consideren adecuaciones a los conceptos y principios que originaron la sustentabilidad; esta segunda línea se detalla a continuación.

La sustentabilidad en la ciudad se puede explicar desde la intervención de autoridades, la participación de la sociedad, las políticas y en general desde acciones y relaciones causa-efecto es decir mantener una relación en equilibrio, de esta manera la sustentabilidad tiene varias acepciones: la primera que es necesario pensarla en el largo plazo; la segunda, que hay consecuencias de las acciones presentes; y tercera, que existen interrelaciones entre la tecnología, el medio, la economía y la sociedad que determinan la calidad de vida. Estas tres consideraciones pueden ayudar a entender la sustentabilidad en la ciudad y derivan de los principios del Informe Brundtland de 1987.

Querétaro es una ciudad cuya marca se refiere a la ciudad sustentable, sin embargo las acciones y proyectos urbanos parecen no estar dando el resultado esperado, al menos desde la perspectiva del Índice de Competitividad Urbana 2014 del IMCO. El subíndice medio ambiente señala una competitividad media alta pero la mejor ciudad es Juárez. Existen 10 indicadores ambientales de esta vertiente, en ninguna Querétaro aparece en primera posición. Puerto Vallarta es la mejor ciudad que tiene un sistema de tratamiento, Salina Cruz es la más eficiente en consumo de agua, Ensenada es el ejemplo en disposición de desechos sólidos, Ciudad del Carmen tiene la mayor proporción de empresas limpias y Guadalajara es la que tiene el mejor índice de calidad del aire.

En esta lógica la gestión urbana sustentable es una forma de enfocar acciones desde el gobierno local para controlar las variables que califican a una ciudad por su desempeño ambiental. Una de las principales herramientas para ello es la administración del riesgo, es decir se trata de analizar indicadores y observar cómo se modifican a partir de las acciones que se realizan por ello tiene un enfoque de proceso-resultado, pero también de analizar las posibles eventualidades que surgirían al tomar una u otra decisión y de esta manera mantener el sistema en equilibrio.


La ciudad sustentable entonces, permite sólo niveles de riesgo y mantiene sus sistemas estratégicamente alineados y gestionados, para el logro de propósitos de mediano y largo plazos que aseguren una mejor calidad de vida. El reto en la ciudad es lograr una gestión urbana cuyas acciones no afecten los recursos de las generaciones futuras, y para ello cuente con un sistema de inteligencia competitiva (indicadores) que le permitan monitorear el riesgo, es una forma diferente de administrar la ciudad.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Innovación en San Luis Potosí

El Ranking Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación elaborado por el Foro Consultivo Científico y Tecnológico hace un análisis sobre los sistemas de innovación estatal. Este reporte describe las fortalezas y debilidades de cada una de las Entidades Federativas en materia de ciencia, tecnología e innovación (CTI), a través de diez dimensiones.

San Luis Potosí aparece en el lugar 16 de las 32 entidades federativas en este Ranking, sin embargo ocupa el 4º lugar en la dimensión de Infraestructura académica y de investigación, ésta es la mejor posición de los diez componentes y mide la formación de recursos humanos, la infraestructura académica, los programas de posgrado de calidad, programas de licenciatura certificados, centros de investigación públicos y privados e instituciones con programas de enseñanza técnica superior. Por tanto se trata de resultados de las instituciones de educación superior y centros de investigación, principalmente de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la Universidad Politécnica, El Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, El Colegio de San Luis, la Universidad Tecnológica, el Sistema de Institutos Tecnológicos, y las Universidades Privadas.

El Componente institucional es la posición más rezagada en el lugar 30, sólo encima de Tabasco y Tlaxcala. Esta dimensión mide la capacidad de gestión para la obtención de financiamiento para la CTI, así como el marco normativo y de planeación de la CTI; ocupa el lugar número 26 en el presupuesto estatal destinado a la ciencia y la tecnología, que representa sólo 2.4% del presupuesto federal canalizado a través de los diferentes Fondos CONACYT, y el lugar número 9 en el cumplimiento de los requerimientos de una política de estado en materia de ciencia, tecnología e innovación.

Por lo anterior, San Luis Potosí necesita incrementar la cantidad de recursos estatales destinados a este sector, a través a las instituciones de educación superior (IES) y los centros de investigación (CI), cuyo alto desempeño es líder a nivel nacional.

El incremento en financiamiento para la educación superior y la investigación canalizado directamente a través de las IES y CI, sin organismos intermedios, es una de las estrategias más efectivas y probadas para promover el desarrollo con equidad, tiene una alta rentabilidad política, social y económica para la ciudad y constituye uno de los principales activos para la generación de sistemas de innovación local.