Mucho
se habla sobre sustentabilidad, y se ha cuestionado la idea de la
sustentabilidad en la ciudad. Existen dos premisas al respecto, uno que la
ciudad es el lugar menos sustentable, desde esta perspectiva no es posible
pensar en la sustentabilidad en la ciudad debido a las externalidades y
afectaciones que se generan en el aire, suelo y agua tanto dentro de una urbe,
como en su región inmediata, también por supuesto, que los recursos que se
consumen en la ciudad no son producidos dentro de ella. Por otro lado, existe
la visión de la sustentabilidad urbana, siempre y cuando se consideren
adecuaciones a los conceptos y principios que originaron la sustentabilidad;
esta segunda línea se detalla a continuación.
La
sustentabilidad en la ciudad se puede explicar desde la intervención de
autoridades, la participación de la sociedad, las políticas y en general desde
acciones y relaciones causa-efecto es decir mantener una relación en
equilibrio, de esta manera la sustentabilidad tiene varias acepciones: la primera
que es necesario pensarla en el largo plazo; la segunda, que hay consecuencias
de las acciones presentes; y tercera, que existen interrelaciones entre la
tecnología, el medio, la economía y la sociedad que determinan la calidad de
vida. Estas tres consideraciones pueden ayudar a entender la sustentabilidad en
la ciudad y derivan de los principios del Informe Brundtland de 1987.
Querétaro
es una ciudad cuya marca se refiere a la ciudad sustentable, sin embargo las
acciones y proyectos urbanos parecen no estar dando el resultado esperado, al
menos desde la perspectiva del Índice de Competitividad Urbana 2014 del IMCO.
El subíndice medio ambiente señala una competitividad media alta pero la mejor
ciudad es Juárez. Existen 10 indicadores ambientales de esta vertiente, en
ninguna Querétaro aparece en primera posición. Puerto Vallarta es la mejor
ciudad que tiene un sistema de tratamiento, Salina Cruz es la más eficiente en
consumo de agua, Ensenada es el ejemplo en disposición de desechos sólidos,
Ciudad del Carmen tiene la mayor proporción de empresas limpias y Guadalajara
es la que tiene el mejor índice de calidad del aire.
En
esta lógica la gestión urbana sustentable es una forma de enfocar acciones
desde el gobierno local para controlar las variables que califican a una ciudad
por su desempeño ambiental. Una de las principales herramientas para ello es la
administración del riesgo, es decir se trata de analizar indicadores y observar
cómo se modifican a partir de las acciones que se realizan por ello tiene un
enfoque de proceso-resultado, pero también de analizar las posibles
eventualidades que surgirían al tomar una u otra decisión y de esta manera
mantener el sistema en equilibrio.
La
ciudad sustentable entonces, permite sólo niveles de riesgo y mantiene sus
sistemas estratégicamente alineados y gestionados, para el logro de propósitos
de mediano y largo plazos que aseguren una mejor calidad de vida. El reto en la
ciudad es lograr una gestión urbana cuyas acciones no afecten los recursos de
las generaciones futuras, y para ello cuente con un sistema de inteligencia
competitiva (indicadores) que le permitan monitorear el riesgo, es una forma
diferente de administrar la ciudad.
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