A propósito del regreso a clases, es importante
reflexionar sobre la importancia de la educación para una ciudad, a partir de
un indicador agregado que es el grado promedio de escolaridad. Es ampliamente
aceptada la premisa de que sociedades con mejor nivel educativo cuentan con
capital humano como activo para lograr mejores condiciones de desarrollo. Una
ciudad que registra altos estándares educativos, que genera conocimiento en sus
universidades, centros de investigación y sobre todo que lo aplica en la
solución de problemas a través de una estrecha articulación
gobierno-academia-empresa-sociedad, es una ciudad del conocimiento. De esta
manera, educación, innovación y ciudad, se han convertido en elementos
centrales para la mejora de la calidad de vida.
Específicamente en
educación, se reconocen sistemas educativos de vanguardia, por ejemplo el
modelo norteamericano no fomenta la competencia entre comunidades educativas y
tiene 8 de las 10 mejores universidades del mundo; en el
Japonés, las escuelas son reconocidas según el desempeño de sus estudiantes en
los exámenes de ingreso a la Universidad; el modelo de Finlandia es considerado
uno de los mejores a nivel mundial. En estos ejemplos, las áreas urbanas
concentran y articulan los sistemas educativos, proveen infraestructura,
servicios y son considerados un elemento estratégico en la ordenación del
territorio a escala regional, sobre todo por su relación con la demanda de
servicios urbanos, pero también por su importancia en la formación de capital
humano altamente especializado; por ello se han convertido en enclaves o polos
para generar ventajas competitivas.
A partir de lo anterior,
un elemento fundamental de gran visión para promover en la ciudad el desarrollo
con equidad, ofrecer mejores oportunidades laborales y de ingreso, vincular el
mercado laboral con los perfiles profesionales, alinear la vocación económica
con la científico tecnológica, y en general elevar el nivel de vida de forma
sostenible, es la educación.
En la ciudad de San Luis
Potosí el grado promedio de escolaridad, que es un indicador agregado que mide
el promedio de años de educación que tienen sus habitantes es de 9.9; es decir,
la población ha estudiado en promedio hasta primero de bachillerato, superior
al valor estatal de 8.5 y al nacional de 8.9. Sin embargo, existen amplias
desigualdades urbanas, se registran zonas con apenas 6 meses de instrucción
primaria hasta áreas en donde la población ha estudiado hasta 16 años, el
equivalente a una licenciatura casi terminada.
Bajo estas condiciones,
la planeación en la ciudad debe garantizar la accesibilidad de la población a
una educación de calidad. Si bien la Zona Metropolitana de San Luis Potosí se
encuentra entre los primeros lugares en cobertura de educación superior a nivel
nacional con 48.3%, y en la ciudad de San Luis Potosí 4 de cada 10 personas de
entre 18 y 24 años asisten a la escuela; la accesibilidad también implica un
sistema de movilidad integral que disminuya los tiempos de desplazamientos, un
sistema de equipamiento flexible de acuerdo con las características
demográficas y la disponibilidad del Internet gratuito y de alto desempeño para
la población estudiantil. Movilidad para disminuir los tiempos de traslado, ya
que un estudiante en el sur de la ciudad podría tardar hasta 1.5 horas en
llegar a la zona poniente, invirtiendo más de la tercera parte del día en
desplazarse; por su parte, el acceso a Internet ofrece otras alternativas como
la educación a distancia o herramientas para generar competencias y realizar
actividades del nivel superior, en este sentido destaca el proyecto de
conectividad digital que impulsa el Gobierno Estatal.
Si pensamos en la ciudad
de San Luis Potosí en forma de reloj de tal manera que el centro se encuentra
justamente en la Alameda, la zona entre las 8 y las 10 tiene el grado escolar
más alto, existen cerca de 167 mil habitantes con un promedio de escolaridad de
9.7 años (primero de bachillerato), pero que se incrementa hasta 16 años en los
fraccionamientos como Villa Antigua o entre 12 y 15 años (algún grado de
educación superior) en Lomas. Existe una pequeña zona entre la tres y las 4,
vecina con el municipio de Soledad con 34 mil habitantes, también con algún
grado de educación universitaria; en estas dos zonas se concentra el capital
humano con educación universitaria de la ciudad. Existen 557 mil habitantes
distribuidos en 73% del área urbana con un grado igual o menor al tercero de
bachillerato, 186 mil habitantes (25%) en 30% de la ciudad con menos de tercero
de secundaria y únicamente 4 mil habitantes en 3% de la ciudad con menos de 6
años en primaria, localizados en la periferia norte, sur y oriente de la
ciudad. De esta manera 77% de la población de la ciudad aún tiene educación
básica y media superior.
La educación constituye
un área de oportunidad como criterio de planeación del desarrollo urbano, sobre
todo en el mediano y largo plazo, de tal manera que forme capital humano
altamente especializado según las necesidades de las empresas, sobre todo del
sector automotriz, servicios y salud que dinamizan la economía local, pero
también que permitan innovar en la ciudad como es el caso de las energías
alternas, nuevos materiales o telecomunicaciones. Una ciudad con un proyecto
urbano basado en la educación agrega valor a la economía local y la inserta con
ventajas en la economía y sociedad basada en el conocimiento.