Existen indicadores que
miden el bienestar o desarrollo de una determinada ciudad, a partir de las
características de su población y vivienda principalmente, tal es el caso de
los índices de marginación, del índice de necesidades básicas, del índice de
desarrollo humano, los polígonos hábitat, el índice de carencias en las
escuelas, el índice de conectividad digital urbana, entre muchos otros, los
cuales se calculan a partir de variables de los Censos de Población del INEGI.
Si bien estos indicadores permiten realizar diagnósticos sobre las
características de una ciudad, es importante mencionar que reflejan la
disponibilidad de servicios, el tipo de materiales de construcción, el promedio
de escolaridad, de ingreso o esperanza de vida por ejemplo; sin embargo, no
monitorean las percepciones sociales sobre el entorno y la forma como se
reflejan las emociones.
Existen condiciones urbanas
que afectan la vida de las personas y modifican su percepción, estado de ánimo
y hasta la preferencia por vivir en un lugar, tal es el caso de la imagen
urbana, el impacto de la obra pública, la calidad de la vivienda, la movilidad,
el diseño de los espacios públicos o bien el nivel de empleo, la seguridad, la
identidad social, el medio ambiente, la salud, la educación entre muchos otros.
El bienestar subjetivo es
una perspectiva que actualmente se está incorporando a la planeación urbana,
con la finalidad de monitorear que tan felices son las personas con las
ciudades en las que viven. La idea consiste en suponer que una sociedad
que habita en un espacio diseñado y
planeado es más tranquila y feliz con su entorno porque vive en un ambiente
sano y por tanto su satisfacción percibida es mejor que las personas que ocupan
mayor cantidad de su tiempo en el transporte, que son afectadas por la calidad
de las obras urbanas, que reciben servicios deficientes o que el costo de sus
bienes urbanos decrece mientras aumentan sus impuestos.
De esta manera, los índices
de bienestar subjetivo consideran además de condiciones objetivas
tradicionales, otros aspectos basados en las relaciones sociales y su entorno,
en las emociones y sensaciones percibidas. En 2013, la ONU encargó a la empresa
Global Gallup-Healthways una encuesta a
135 países sobre el nivel de felicidad de sus habitantes tomando en cuenta
factores como su situación financiera, sus
relaciones sociales, el bienestar de la comunidad y su salud física
principalmente. Los residentes de América Latina, Estados Unidos y Canadá son
más propensos a la felicidad, 33% de su población percibe buenos niveles de
satisfacción en tres o más elementos, opuesto a 9% de las personas del
continente Áfricano; México ocupa el lugar 17 a nivel mundial, con 31% de su
población que cumple al menos tres de los elementos de bienestar.
En México, los estudios
sobre bienestar subjetivo y felicidad iniciaron junto con la iniciativa de la
ONU. El INEGI y la organización IMAGINA México emprendieron una primer
exploración, los resultados de cerca de 30 mil encuestas en 100 municipios
muestran que 83% de los mexicanos está total o moderadamente satisfechos con su
vida, mientras que 17% se sienten escasamente satisfechos o totalmente
insatisfechos. El municipio de Apodaca
en Nuevo León ocupa el primer lugar en el Ranking de Felicidad, Campeche por su
parte ocupa el lugar número 100. Algunas de nuestras principales ciudades de
México se encuentra en los siguientes lugares: León en el lugar 13, Querétaro
en el 33, Monterrey en el 55, Toluca en el 68, Guadalajara en el 70, Tijuana en
el 76, San Luis Potosí en el 80, Puebla en el 84 y Ciudad Juárez en el 97.
Actualmente las ciudades
enfrentan diversos retos como el uso de la energía, la conectividad digital, el
empleo, el uso de la vivienda, la movilidad, el envejecimiento de su población,
la recuperación de los espacios públicos, entre muchos otros; sin embargo, lo
más importante es reconocer que estos retos giran en torno a la persona, a su
nivel de satisfacción, su percepción y la forma en cómo recupera su derecho a
la ciudad. Un gobierno urbano tendrá éxito político y técnico en la medida que
logre enfrentar con con ventaja estos retos a través de un diseño que agregue
valor al ciudadano, articulado con una efectiva planeación urbana.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario