jueves, 9 de octubre de 2014

Que tan felices somos en nuestra ciudad

Existen indicadores que miden el bienestar o desarrollo de una determinada ciudad, a partir de las características de su población y vivienda principalmente, tal es el caso de los índices de marginación, del índice de necesidades básicas, del índice de desarrollo humano, los polígonos hábitat, el índice de carencias en las escuelas, el índice de conectividad digital urbana, entre muchos otros, los cuales se calculan a partir de variables de los Censos de Población del INEGI. Si bien estos indicadores permiten realizar diagnósticos sobre las características de una ciudad, es importante mencionar que reflejan la disponibilidad de servicios, el tipo de materiales de construcción, el promedio de escolaridad, de ingreso o esperanza de vida por ejemplo; sin embargo, no monitorean las percepciones sociales sobre el entorno y la forma como se reflejan las emociones.

Existen condiciones urbanas que afectan la vida de las personas y modifican su percepción, estado de ánimo y hasta la preferencia por vivir en un lugar, tal es el caso de la imagen urbana, el impacto de la obra pública, la calidad de la vivienda, la movilidad, el diseño de los espacios públicos o bien el nivel de empleo, la seguridad, la identidad social, el medio ambiente, la salud, la educación entre muchos otros.

El bienestar subjetivo es una perspectiva que actualmente se está incorporando a la planeación urbana, con la finalidad de monitorear que tan felices son las personas con las ciudades en las que viven. La idea consiste en suponer que una sociedad que  habita en un espacio diseñado y planeado es más tranquila y feliz con su entorno porque vive en un ambiente sano y por tanto su satisfacción percibida es mejor que las personas que ocupan mayor cantidad de su tiempo en el transporte, que son afectadas por la calidad de las obras urbanas, que reciben servicios deficientes o que el costo de sus bienes urbanos decrece mientras aumentan sus impuestos.

De esta manera, los índices de bienestar subjetivo consideran además de condiciones objetivas tradicionales, otros aspectos basados en las relaciones sociales y su entorno, en las emociones y sensaciones percibidas. En 2013, la ONU encargó a la empresa Global Gallup-Healthways  una encuesta a 135 países sobre el nivel de felicidad de sus habitantes tomando en cuenta factores como su situación financiera, sus  relaciones sociales, el bienestar de la comunidad y su salud física principalmente. Los residentes de América Latina, Estados Unidos y Canadá son más propensos a la felicidad, 33% de su población percibe buenos niveles de satisfacción en tres o más elementos, opuesto a 9% de las personas del continente Áfricano; México ocupa el lugar 17 a nivel mundial, con 31% de su población que cumple al menos tres de los elementos de bienestar.

En México, los estudios sobre bienestar subjetivo y felicidad iniciaron junto con la iniciativa de la ONU. El INEGI y la organización IMAGINA México emprendieron una primer exploración, los resultados de cerca de 30 mil encuestas en 100 municipios muestran que 83% de los mexicanos está total o moderadamente satisfechos con su vida, mientras que 17% se sienten escasamente satisfechos o totalmente insatisfechos.  El municipio de Apodaca en Nuevo León ocupa el primer lugar en el Ranking de Felicidad, Campeche por su parte ocupa el lugar número 100. Algunas de nuestras principales ciudades de México se encuentra en los siguientes lugares: León en el lugar 13, Querétaro en el 33, Monterrey en el 55, Toluca en el 68, Guadalajara en el 70, Tijuana en el 76, San Luis Potosí en el 80, Puebla en el 84 y Ciudad Juárez en el 97.

Actualmente las ciudades enfrentan diversos retos como el uso de la energía, la conectividad digital, el empleo, el uso de la vivienda, la movilidad, el envejecimiento de su población, la recuperación de los espacios públicos, entre muchos otros; sin embargo, lo más importante es reconocer que estos retos giran en torno a la persona, a su nivel de satisfacción, su percepción y la forma en cómo recupera su derecho a la ciudad. Un gobierno urbano tendrá éxito político y técnico en la medida que logre enfrentar con con ventaja estos retos a través de un diseño que agregue valor al ciudadano, articulado con una efectiva planeación urbana.





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