jueves, 16 de julio de 2015

Planeación vertical en las ciudades, algunas implicaciones

Vivimos concentrados en las ciudades, más de la mitad de la población mundial habita en ciudades, América Latina y el Caribe es la región más urbanizada del mundo, en México 3 de cada 4 personas habita en ciudades. San Luis Potosí es la quinta ciudad más densamente poblada del sistema urbano nacional, por debajo de la Ciudad de México, León, Guadalajara y Monterrey (105.9 hab/ha)


Existen ventajas en la concentración de la población, el costo per cápita de los servicios es menor, las distancias para acceder a las actividades también son menores, ¿será por eso que se está buscando densificar las ciudades? Las propuestas de instituciones gubernamentales relacionadas con el desarrollo urbano así como de los planes actuales en San Luis Potosí es “densificar la ciudad”


Densificar la ciudad implica concentrar más población por kilómetro cuadrado, pero ¿por qué la propuesta? ¿Estamos preparados para ello?, el argumento es que nuestras ciudades están creciendo de forma expansiva y fragmentada es decir la las ciudades están abarcando más kilómetros cuadrados con menos población. En los últimos 35 años la población urbana se duplicó mientras que la superficie urbanizada se multiplicó por seis, 25% de la superficie del área metropolitana de San Luis Potosí son fragmentos alrededor de un continuo urbano. Este fenómeno de expansión es mundial y no es necesariamente negativo, pero requiere un tipo de infraestructura acorde.


El problema no es la expansión o la densificación, sino el tipo de infraestructura. La expansión no es un problema por si mismo, es una forma de crecimiento de la ciudad que debe de ser analizada y definir políticas urbanas acordes al futuro crecimiento; sí llevamos años con esta forma de crecimiento entonces ¿porqué intentar revertirla? La universidad de Nueva York estudia la importancia en los patrones de crecimiento urbano y sus implicaciones, bajo la premisa de proveer evidencias para demostrar lo “inútil” que sería intentar revertir este proceso mediante la re-densificación y que una mejor comprensión de este fenómeno ayudaría a tomar mejores decisiones en materia de uso del suelo, infraestructura, movilidad y calidad de vida.


Aumentar la densidad de población tiene serias implicaciones en la calidad de vida, incrementa los tiempos de traslado, por ello “las distancias tienden a aumentar” lo cual afecta y pone en riesgo la movilidad, debido a la saturación de la infraestructura vial; demanda mayor disponibilidad de agua por habitante sin modificar la capacidad de provisión; aumenta el consumo de energía eléctrica por “transformador”, el drenaje tiene que recibir mayor cantidad de aguas negras. De esta manera se afecta la calidad de vida, las ciudades en dónde sus habitantes son menos felices es porque pasan más tiempo en el auto, 3.3 millones de horas-hombre al día se pierden en Distrito Federal por congestión vehicular, son 33 mil millones de pesos al año.



La importancia de la infraestructura. Existen estudios sobre la expansión urbana que señalan principalmente la forma histórica –no estratégica- con la que se ha ocupado el territorio, también muestran el ritmo de crecimiento de la población y las características de las viviendas y servicios que han hecho que la ciudad crezca, pero tenemos más de 25 años de atraso en planeación urbana y no contamos con un programa maestro de conectividad e infraestructura moderna, requerimos una robusta base de datos, al menos en San Luis Potosí, que ayude a monitorear la capacidad y aprovechamiento de la infraestructura, su vida útil, sus posibilidades de crecimiento y sobre todo la forma en la que genera valor al ciudadano. La vinculación academia-gobierno-empresa podría ser una estrategia para optimizar la información, aprovechar el conocimiento generado en desarrollar infraestructura de alta tecnología y privilegiar la calidad de vida, es decir hacer políticas urbanas basadas en el conocimiento.

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