viernes, 31 de julio de 2015

¿Será posible reconstruir una ciudad?

Uno de los orígenes de la planeación urbana es en la postguerra, muchas de las ciudades europeas que fueron afectadas durante la segunda guerra mundial, recurrieron a ordenados y ambiciosos planes y proyectos para reconstruir su ciudad, tal es el caso de Viena. En 1945 la mitad de sus edificios se encontraban dañados, alrededor de 100 mil departamentos de vivienda eran inhabitables, la infraestructura del transporte estaba totalmente destruida y dividida producto de la localización estratégica de los ejércitos.


El ordenamiento, los proyectos y la restauración fueron prioritarios. Desde el Ayuntamiento de Viena inició un sólido plan de ordenamiento del suelo, para establecer áreas de atención así como los proyectos de construcción de espacios públicos, también se realizó un Plan de uso del suelo y crecimiento de la ciudad.


La protección de los activos urbanos y su generación era una de las prioridades en las ciudades. Si bien existieron condiciones drásticas a las que se sometieron las ciudades que casi terminan con su historia, identidad, edificaciones o monumentos; durante la época de reconstrucción se buscó recuperar espacios así como generar entornos que mantuvieran la memoria de los hechos -incluso difíciles- por los cuales habían atravesado, para transmitir  a futuras generaciones su –dura- experiencia.


Los proyectos urbanos son un efectivo instrumento para la reconstrucción de las ciudades. Desde la época de la postguerra, planear la ciudad a través de proyectos ha sido funcional, es uno de los instrumentos de gestión urbana más efectivos. Cumaná, una ciudad de Venezuela, ha sido transformada radicalmente a través de proyectos urbanos desarrollados recientemente por especialistas de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del Banco Interamericano de Desarrollo. La efectividad de los proyectos depende de dos cosas, su orientación y la capacidad de ejecución, la primera determinada por su propósito hacia la conectividad, movilidad, accesibilidad, y en general como instrumento para resolver los grandes problemas urbanos actuales; lo segundo por la claridad, profesionalismo, y organización del equipo que lo formula y desarrolla.


Un proyecto de ciudad genera certidumbre y crea valor en la ciudad, permite conectar a la ciudad que actualmente se encuentra dividida y dispersa, pero también reactiva la economía, preserva recursos naturales como los ríos y los aprovecha para generar activos con una orientación a la cultura y turismo, conserva el patrimonio histórico y recupera espacios para que la sociedad realice actividades, disminuye las situaciones de riesgo, y los más importante construye una visión futura de la ciudad.



Con ejemplos como los de Viena o Cumaná, es posible pensar que cualquier ciudad se pueden reconstruir, recuperarse de situaciones difíciles que ha atravesado, resultado de la guerra e incluso actualmente por el efecto de las administraciones locales ineficientes que terminan con el patrimonio urbano.

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