La
sustentabilidad es un tema ampliamente desarrollado, ha sido implementado con
diversos enfoques, desde el nivel de las iniciativas internacionales y las
consecuentes políticas públicas, hasta el nivel de escuela en programas
académicos, las campañas publicitarias, el desarrollo de productos, o los
discursos oficiales, entre muchos otros.
La
ciudad ha sido uno más de los objetos de la sustentabilidad, que desde el Informe Brundtland "Nuestro Futuro
Común" en Estocolmo, Suecia en el año de 1987, difundió la declaración de
"satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la
capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
necesidades"; de esta manera la sustentabilidad urbana ha sido tema de
debate entre los académicos, por un lado aquellos que defienden la idea de que
la ciudad es el espacio menos sustentable, debido a la alta cantidad de
recursos que consume, por otro lado los que aseguran que es posible la
sustentabilidad en la ciudad, a través de los sistemas de movilidad
–sustentable por cierto- o de políticas de manejo responsable de los desechos sólidos
y el tratamiento de agua.
También
la sustentabilidad se ha cuestionado frente aquellos que defienden la idea de
la competitividad en la ciudad, al principio como temas opuestos y
recientemente como ideas complementarias, incluso reconociendo que podrían ser
“lo mismo”. Con la finalidad de aplicar algunos de los diversos enfoques, se
han desarrollado estrategias, propuestas o instrumentos; particularmente, una
visión que recientemente se ha desarrollado relaciona la sustentabilidad con la
gestión urbana y la administración del riesgo.
Desde
esta perspectiva, una ciudad está enfrentando continuamente riesgos, que son
necesarios administrar mediante una estrategia y con la finalidad de disminuir
su impacto; de esta manera todas las acciones que se realizan en la ciudad implicarán
un riesgo posterior, el éxito en la gestión urbana implica entonces considerar
las posibles situaciones que amenazan el ambiente o entorno y definir acciones
para exponer a las personas a la menor exposición posible.
La
gestión del riesgo es un componente esencial de la gestión urbana y el
desarrollo sustentable, la primera definida como el conjunto de acciones del
gobierno local a partir del desarrollo centrado en la persona; el segundo como
la visión de largo plazo para la mejor utilización de recursos; en estos dos
conceptos el proceso de desarrollo es un conjunto de información que cambia,
requiere de un análisis y control sobre los factores de riesgo existentes o
posibles.
Para
la gestión del riesgo se requiere un sistema de información robusto con
indicadores de proceso y equilibrio, que mida la acción y su efecto. Si bien
esta visión en la ciudad podría ser muy técnica, es importante reconocer su
enfoque político, todas las acciones en la ciudad tendrán un efecto en las
personas que de no atenderse podría implicar una situación de riesgo, por
ejemplo: el crecimiento urbano y los problemas de movilidad; el tipo de
vialidad, las lluvias severas, las inundaciones y las afectaciones en los
automóviles; la densificación del suelo y la baja en la percepción de las
personas sobre su desarrollo, entre muchos otros.
La
gestión del riesgo en la ciudad es básica para una visión prospectiva y un
proyecto de ciudad centrado en la persona, que considere como requisito el
equilibrio de los subsistemas ambiental, económico, tecnológico y social.
Habrá
que escuchar las propuestas de los candidatos sobre el análisis de los riesgos
que enfrentarán durante tres años y las posibles acciones para evitar
situaciones futuras…
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