La
administración es entre otras muchas cosas una forma de organizar y distribuir
los recursos para cumplir con un propósito, la competitividad se ha planeado
como un propósito de los gobiernos locales en la ciudad. Lograr una ciudad
competitiva es todo un reto urbano, como meta requiere un conjunto de recursos,
estrategias y proyectos destinados explícitamente para ese fin, que permitan
influenciar en el conjunto de variables que miden el desempeño de la
competitividad urbana; en este sentido, administrar la competitividad urbana
representa la organización de recursos (institucionales, económicos, humanos e
infraestructura) para generar el entorno propicio que mejoren la competitividad
en la ciudad, gobiernos locales exitosos como Los Cabos, Querétaro o Monterrey,
han dado muestra de ello.
El
Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en su informe de
competitividad urbana 2014, mide el desempeño de 78 ciudades en México, San
Luis Potosí se encuentra en el lugar 16 con una competitividad media alta,
mejoró dos posiciones respecto de 2011, pero empeoró dos respecto de 2010, sin
embargo en 2009 se encontraba en el lugar 22.
El
IMCO considera 10 dimensiones para la medición de la competitividad, una de
ellas se refiere específicamente al papel del gobierno como promotor,
facilitador y con una política deliberada. En este renglón San Luis Potosí
mejora su posición respecto del indicador general para alcanzar la posición número
7. Las principales áreas de oportunidad que tiene y que representan los valores
más bajos del índice en el rubro de gobierno eficiente es la competencia
electoral, la información presupuestal, las condiciones para la apertura de un
negocio, los trámites para el registro de propiedad inmobiliaria, la expansión
de la “mancha” urbana con respecto al crecimiento demográfico y por tanto la
relación de su densidad poblacional.
Las
principales recomendaciones para administrar la competitividad de una ciudad son:
Conectividad:
tanto de forma digital como física, una ciudad integrada mediante una red de
estructuras permite a sus habitantes aprovechar al máximo las economías
de aglomeración.
Felicidad
y bienestar subjetivo: una ciudad que invierte en el diseño de espacios y
políticas dirigidas a aprovechar socialmente el tiempo de sus habitantes,
disminuye los tiempos de traslado mediante un sistema integral de movilidad, y
genera entornos dirigidos a mejorar la percepción y satisfacción de las
personas, hace ciudadanos más felices y genera entornos sanos.
Sustentabilidad:
una ciudad que administra el riesgo, genere un proyecto de largo plazo y sobre
todo utiliza de forma socialmente responsable los recursos, es una ciudad que
genera certidumbre, es ordenada y cuesta menos.
Adicionalmente
se pueden agregar dos con un enfoque de inclusión social e innovación:
Accesibilidad:
un gobierno que adecua los espacios y genera condiciones para que los
ciudadanos convivan independiente de su condición social, física o económica es
una ciudad incluyente.
Patrimonio
y valor agregado: una ciudad que además de conservar su patrimonio histórico
por el valor que éste representa, lo administra para mejorar el ingreso de su
población y genera nuevos espacios de alto valor agregado, es una ciudad basada
en la innovación.
Esperemos
las propuestas de los candidatos al respecto…
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