La organización Vida sobre
Ruedas se manifestó recientemente ubicando señalética en la Avenida Muñoz, que
privilegiaba a la bicicleta sobre el automóvil. Las reacciones oficiales no se
hicieron esperar de parte de los representantes del Ayuntamiento de San Luis
Potosí.
Si bien es cierto que los
intereses de cada uno son legítimos, también es cierto que no existe claridad
en los fundamentos normativos para respaldar las acciones, es decir, las leyes
igual respaldan la protección a la vida, bienes y derechos de las personas, que
salvaguardan de manifestaciones a los bienes públicos. Habrá pues que tomar la
necesidad de proteger al peatón y ciclista como una oportunidad para generar
instrumentos que permitan regular la vida pública, y no entrar en “discusiones
bizantinas” que no abonan a la construcción de una mejor ciudad.
Lo rescatable del colectivo
es un reclamo legitimo que se hace para manifestar el derecho al libre tránsito
y la protección de la persona, en orden y bajo una manifestación que no afecta
a terceros, es de reconocer el aspecto propositivo y creativo. Lo criticable en
las autoridades es que más que tender un diálogo y atender una prioridad que en
otras ciudades se ha convertido en estrategia de movilidad, prefieren el
enfrentamiento.
De acuerdo al Banco
Interamericano de Desarrollo la bicicleta es un medio de transporte seguro y
accesible que se ha posicionado cada vez más en las ciudades de América Latina
y el Caribe. Ciudades en Dinamarca o Suecia tienen problemas precisamente por
ya no tener espacio para estacionar bicicletas, y algunas de ellas se han
colocado como las ciudades más importantes por el diseño y utilización de sus
ciclovías.
Es importante desarrollar
nuevos instrumentos de convivencia entre las principales formas de movilidad,
-el peatón, la bicicleta, el transporte público y el automóvil, en ese orden-,
de manera tal que se permita interactuar en un mismo espacio o que se ofrezcan
alternativas exclusivas de manera paralela; es decir, no únicamente para el
automóvil.
Es necesario repensar
nuestro sistema de movilidad, si bien ya está por iniciar la implementación de
un Programa Integral de Movilidad Urbana Sustentable que incluye ciclovías, así
como un nuevo Plan de Desarrollo Urbano, el éxito de los instrumentos siempre
descansa en la instrumentación y en un proceso cultural de las autoridades y
las personas.
La ciudad es un espacio natural
de interacción, construido por y para las personas, regresemos a lo básico para
no olvidar las relaciones personales y sociales que deben de reproducirse en la
ciudad, asegurar los principios de accesibilidad y conectividad de la
planeación moderna, esto es, la persona en el centro de la gestión urbana.
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