jueves, 29 de enero de 2015

La Agenda de Innovación en San Luis Potosí

El pasado lunes 26 de enero se presentó en la Cámara Nacional de la Industria de transformación Delegación San Luis Potosí, la “Agenda de Innovación”, un proyecto elaborado por el Consejo Nacional de la Ciencia y la Tecnología (CONACYT) en coordinación con la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia.

La Agenda de Innovación tiene como objetivo contribuir al desarrollo económico estatal mediante el aprovechamiento del potencial económico, la especialización inteligente y la articulación de sectores prioritarios. De acuerdo con el CONACYT, es resultado de una visión compartida entre el gobierno, la academia, la industria y la sociedad que durante casi seis meses trabajaron con una metodología de mejores prácticas denominada Regional Innovation Strategies for Smart Specialisation (RIS3), utilizada en más de 150 países de la Unión Europea.

Esta agenda plantea que San Luis Potosí debe de consolidar la industria automotriz, el sector alimentos y desarrollar el sector energía; además define una ruta crítica a seguir, incluyendo un portafolio de proyectos, fechas clave  y un cuadro de mando con indicadores de éxito. Si bien este documento es un importante avance en el derrotero de un sistema de innovación regional, por su análisis económico exhaustivo, carece de un estudio sobre la vocación científico tecnológica (prospectiva estratégica), indicadores de innovación y sobre todo un enfoque regional, ya que descansa principalmente en el estudio de la ciudad, debido a la concentración de población, actividades económicas e instituciones de educación superior -no se puede dejar de lado la integración regional-.

No cabe duda -y por ello es incuestionable- el hecho de que San Luis Potosí debe transitar a una sociedad basada en el conocimiento, al menos eso se definió desde 2003 en el Plan Estatal de Desarrollo y sus Programas Sectoriales, la capacidad científico tecnológica de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, el Instituto de Potosino de Investigación Científica y Tecnológica así como del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey representan sus principales activos en este rubro.

Es importante considerar que se requiere liderazgo institucional para la articulación de una Política de Estado, es decir, que las iniciativas no provengan exclusivamente desde el gobierno, además estrategias efectivas de vinculación, enfoque regional, pero sobre todo una visión de largo plazo en el desarrollo del capital humano altamente especializado. Tal vez la carencia más importante en la Agenda es –como dice mi maestro- la definición de los instrumentos que le permitan “aterrizar” el trabajo a nivel de grupos, una red de vigilancia tecnológica que de certeza a la continuidad del proyecto. En la planeación, el 80% de los planes fracasan en la etapa de la implementación por la falta de instrumentos.

En síntesis, este importante proyecto definitivamente abona en la construcción de una estrategia de valor para San Luis Potosí, sin dejar de lado que, además del documento en sí mismo, sus principales activos son el capital construido, la inercia de trabajo generada, así como en la capacidad sólida del sector empresarial y científico tecnológico con el que cuenta San Luis Potosí, el reto es pues, la definición de los instrumentos desde una institución académica o privada, tal vez en este caso podría ser la CANACINTRA o la UASLP.

Hay que esperar a ver como “madura” el proyecto, cómo se incorpora en el discurso de los candidatos, así como la propuesta de las nuevas autoridades tanto estatales y locales.




[1] Licenciado en Planeación Urbana por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Maestro en Estudios urbanos por El Colegio de México, Doctorante en Geografía Económica UNAM. Profesor investigador de la Facultad del Hábitat de la UASLP

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