jueves, 8 de enero de 2015

El proyecto de ciudad (Segunda Parte)


Parece irónico que las ciudades de México, en dónde 8 de cada 10 personas del país realizan sus actividades, conviven y generan su patrimonio, no está pensada para ellas. Más de un siglo de intensa urbanización en México que pasó por una revolución social, un proceso de industrialización, una integración terrestre a través de modernas vías de comunicación y una radical transformación del modo de vida que incluye el inicio de la era digital, han provocado como resultado una ciudad desorganizada, improductiva, sin certeza, rumbo o peor aún, donde las personas compiten por sobrevivir. En pleno siglo XXI nuestras ciudades son lugares inhabitables en sentido estricto de la palabra.

Con el inicio de año se abre un conjunto de retos urbanos por enfrentar que darán forma a un proyecto de ciudad centrado en la persona. ¿Qué es eso? Recuperar la ciudad para los ciudadanos, hacer ciudades vivibles, que se puedan transitar libremente, dónde convivan diversas formas de movilidad y lo más importante, ciudades productivas, sustentables y que hagan feliz a la persona; esto es, una ciudad que agregue valor al ciudadano.

Un proyecto de ciudad centrado en la persona define como medios la innovación, la competitividad y la sustentabilidad, para alcanzar mejores niveles de bienestar subjetivo. El bienestar subjetivo es un concepto que relaciona la percepción de las personas con las condiciones de su entorno social, económico y urbano, desde la escala familiar en la vivienda, hasta la escala ciudadana en los espacios públicos, de forma individual y colectiva.

Un proyecto de ciudad centrado en la persona es un proyecto de largo plazo, de al menos dos administraciones estatales y cuatro municipales, por ello la rentabilidad política de corto plazo es baja, cuando se basa en obra de infraestructura local; sin embargo, este tipo de proyectos se centra en una alta capacidad de gestión, liderazgo, proyectos multianuales, así como en diseño urbano, ambientes saludables, espacios públicos, conectividad, accesibilidad, patrimonio urbano y en general una marca ciudad que dan certeza sobre el futuro mediato.

En un proyecto de ciudad, es igual de importante “qué se requiere”, a la par de “cómo lo logramos”, “con qué contamos” y “quiénes lo vamos hacer” para lograr “cómo queremos vivir los próximos 10 años”; es un nuevo enfoque de la planeación urbana que conjunta visiones de la estrategia, con la prospectiva, la gestión urbana y la percepción social. Este enfoque poco se ha desarrollado en América Latina y muy poco en México, existen algunos esfuerzos incipientes en Guadalajara y Puebla.

En este sentido, 2015 representa –como todos los años- “una oportunidad única” de cambio, sin embargo; lo único radica tal vez en que podría ser la última. Si las nuevas autoridades no incorporan dentro de su propuesta un proyecto de ciudad centrado en la persona, que recupere la ciudad para los ciudadanos, nos enfrentamos con desventaja al primer cuarto del siglo XXI, y con ello hacer más  amplias las desigualdades, menos productivas nuestra ciudad y por supuesto menos vivible.

Habrá pues que analizar en todo momento los elementos del discurso y la propuesta de los aspirantes a gobernador, presidentes municipales y diputados con respecto a la construcción de un proyecto de ciudad centrado en la persona, en la cual no únicamente hay votantes, también hay personas muy informadas que desean construir un proyecto de vida, un patrimonio, transitar libremente y sobre todo convivir y sentirse felices en su ciudad.

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