Nuestras
ciudades han privilegiado el uso del automóvil, la infraestructura, la
ubicación de las actividades, el sistema de transporte, así como la facilidad y
oferta de las unidades móviles han acelerado su disponibilidad y utilización.
La
importancia económica de la ciudad determina el crecimiento de la ciudad. La
globalización, el uso intensivo de las tecnologías de la información y la
importancia de la economía son elementos que dejan de lado a la persona y
centran el interés de la planeación en otro propósito, tal es el caso de los
clásicos del ordenamiento del territorio, la ciudad industrial, la ciudad de
servicios, hasta las propuestas de este siglo como la ciudad digital, la cuidad
del conocimiento, o la marca ciudad.
La
gestión urbana atiende necesidades y corrige errores. La atención de problemas
apremiantes y clásicos como el alumbrado, la basura, los servicios en general,
así como el equipamiento, la pavimentación, las banquetas y la atención de las plazas y jardines siguen
siendo parte de la gestión municipal, hace falta innovar para transformar la
gestión pública hacia un nuevo modelo que ofrezca valor agregado y un proyecto
de ciudad para las personas.
La
planeación urbana centrada en la persona es una reinvención de la planeación,
volviendo a lo básico pero en ambientes modernos, líderes y felices, tiene tres
propósitos: la accesibilidad de espacios independiente del nivel socio
económico o características físicas, lo cual garantiza una ciudad incluyente;
la conectividad de los espacios, reduciendo los tiempos de traslado o
comunicando mejor a las personas a partir de infraestructura moderna y del
paisaje, para crear redes ciudadanas e integrar al territorio; y finalmente, el
patrimonio, que no solamente se refiere a la conservación y restauración de la
arquitectura urbana, sino también a la generación de valor.
En
complemento con lo anterior, el Banco Interamericano de Desarrollo tiene tres
estrategias para crear ciudades amigables con las personas:
a) Mejorar el espacio público, a partir de
una serie de circuitos que unen los espacios públicos y los conectan mediante
anillos verdes para generar nuevas experiencias físicas y culturales.
b) Privilegiar el uso de la bicicleta,
dedicando espacios exclusivos para su uso, que permita recuperar las relaciones
entre las personas y con su espacio, fomentando la convivencia.
c) Incluir a los niños en el proceso de
planeación, con la finalidad de generar conciencia y valores que sean
transmitidos hacia los padres a partir de la influencia y de un cambio de
cultura urbana en las futuras generaciones.
Nuestras
ciudades deben ser pensadas de otra manera, recuperar el derecho a la ciudad, a
construir y conservar nuestro espacio, disminuir la influencia del automóvil,
de la economía y de la política en el producción del espacio urbano; debemos de
hacer una planeación urbana centrada en las persona.
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