jueves, 20 de agosto de 2015

Planeación urbana centrada en la persona

Nuestras ciudades han privilegiado el uso del automóvil, la infraestructura, la ubicación de las actividades, el sistema de transporte, así como la facilidad y oferta de las unidades móviles han acelerado su disponibilidad y utilización.


La importancia económica de la ciudad determina el crecimiento de la ciudad. La globalización, el uso intensivo de las tecnologías de la información y la importancia de la economía son elementos que dejan de lado a la persona y centran el interés de la planeación en otro propósito, tal es el caso de los clásicos del ordenamiento del territorio, la ciudad industrial, la ciudad de servicios, hasta las propuestas de este siglo como la ciudad digital, la cuidad del conocimiento, o la marca ciudad.


La gestión urbana atiende necesidades y corrige errores. La atención de problemas apremiantes y clásicos como el alumbrado, la basura, los servicios en general, así como el equipamiento, la pavimentación, las banquetas  y la atención de las plazas y jardines siguen siendo parte de la gestión municipal, hace falta innovar para transformar la gestión pública hacia un nuevo modelo que ofrezca valor agregado y un proyecto de ciudad para las personas.


La planeación urbana centrada en la persona es una reinvención de la planeación, volviendo a lo básico pero en ambientes modernos, líderes y felices, tiene tres propósitos: la accesibilidad de espacios independiente del nivel socio económico o características físicas, lo cual garantiza una ciudad incluyente; la conectividad de los espacios, reduciendo los tiempos de traslado o comunicando mejor a las personas a partir de infraestructura moderna y del paisaje, para crear redes ciudadanas e integrar al territorio; y finalmente, el patrimonio, que no solamente se refiere a la conservación y restauración de la arquitectura urbana, sino también a la generación de valor.


En complemento con lo anterior, el Banco Interamericano de Desarrollo tiene tres estrategias para crear ciudades amigables con las personas:


a)         Mejorar el espacio público, a partir de una serie de circuitos que unen los espacios públicos y los conectan mediante anillos verdes para generar nuevas experiencias físicas y culturales.

b)         Privilegiar el uso de la bicicleta, dedicando espacios exclusivos para su uso, que permita recuperar las relaciones entre las personas y con su espacio, fomentando la convivencia.

c)         Incluir a los niños en el proceso de planeación, con la finalidad de generar conciencia y valores que sean transmitidos hacia los padres a partir de la influencia y de un cambio de cultura urbana en las futuras generaciones.



Nuestras ciudades deben ser pensadas de otra manera, recuperar el derecho a la ciudad, a construir y conservar nuestro espacio, disminuir la influencia del automóvil, de la economía y de la política en el producción del espacio urbano; debemos de hacer una planeación urbana centrada en las persona.

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