jueves, 11 de septiembre de 2014

Una ciudad que agrega valor al ciudadano

Los efectos en la ciudad, derivados de la globalización, el uso intensivo del conocimiento y de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han centrado la preocupación de la investigación urbana reciente. Desde finales del siglo pasado y principios de este, académicos reconocidos del mundo como Saskia Sassen,  Paul Krugman, Joseph Stiglitz, o en México Gustavo Garza, Carlos Garrocho, Enrique Cabrero, Rizard Rozga, Cresencio Ruiz, entre muchos otros, han estudiado como estos procesos modifican la estructura organizacional del espacio. Si bien no existe consenso sobre sus efectos positivos o negativos, si son fenómenos estudiados, que cada vez son más complejos y por tanto las investigaciones se centran en como aprovechar estos procesos y tecnologías.

La accesibilidad y la conectividad son dos elementos que destacan de estos estudios, y que se han convertido en punto de atención. La primera para que las personas dispongan de nuevos elementos que antes no existían, como el Internet, pero también incluye servicios básicos así como el diseño de espacios que permita la inclusión y disminuya la segregación social; de esta manera la accesibilidad en la ciudad, tanto física como virtual es una prioridad. Por otro lado, la conectividad implica la posibilidad de que personas y espacios estén articulados a través de una amplia red de infraestructura, que permita al ciudadano movilizarse entre los principales puntos y llegar en corto tiempo a realizar sus actividades, así como integrar grandes espacios a través recorridos histórico-culturales, turísticos o con una función económica específica.

La globalización y el uso de las TIC han distanciado a las personas y los espacios, pero también ofrecen amplias oportunidades para estrechar la comunicación y generar activos en las relaciones sociales, de esta manera se construye la cohesión social.


Un proyecto de ciudad que da certeza a la sociedad, basa su estrategia en la cohesión social, en las relaciones sociales, en su historia y cultura, y genera instrumentos de gestión para el ordenamiento urbano y su patrimonio. Así, la conectividad, accesibilidad y el patrimonio son atributos que giran en torno al ciudadano y lo colocan en el centro de la planeación urbana para el diseño de una ciudad que agrega valor al ciudadano.

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