viernes, 9 de octubre de 2015

¿Quién construye la ciudad? ¿Quién se beneficia?


En México, el sistema de derecho urbano está compuesto por los planes de desarrollo urbano y de ordenamiento, las leyes de planeación y desarrollo urbano, así como las normas y reglamentos generalmente de construcción; todos ellos elaborados por el poder ejecutivo y convertidos en ley por el Legislativo. Este tipo de instrumentos establecen las disposiciones bajo las cuales los organismos públicos y privados o inmobiliarios deben de construir en la ciudad.

En el marco de lo establecido en el derecho urbano los inmobiliarios realizan su negocio, que en un sistema generalmente capitalista como nuestra economía implica necesariamente una ganancia y una competencia. En este sistema existen diversas empresas inmobiliarias que adquieren terrenos, a un precio más bajo que su venta, posterior a la construcción. Este diferencial de valor en el suelo representa la cantidad de ganancia del sector privado, y depende de la forma como construyen, el diseño, la infraestructura y localización respecto a las avenidas o el centro de la ciudad. Este diferencial de valor se denomina técnicamente “plusvalía”.

Así, la plusvalía es un término económico que se asigna en el caso de la ciudad a la diferencia entre el precio de venta de una vivienda y el valor en la que ésta se adquirió o bien con respecto al precio del suelo urbano y la construcción; pero ¿quién genera y quién se queda con la plusvalía?

La plusvalía se la queda el inmobiliario, pues ha representado históricamente la ganancia en la forma de hacer el negocio, sin embargo no toda la plusvalía la genera el capital privado, una parte, a veces la mayor parte, la genera el gobierno con la urbanización; por ejemplo, un terreno en el cual invierte un agente privado, incrementa su valor de forma natural al dotarlo de servicios, dar acceso mediante vialidad, o simplemente por el hecho de regularizarlo, todo ello lo realiza el gobierno.

Si bien el gobierno cobra un impuesto por la utilización del suelo –el predial-, es importante reconocer que en México no existen instrumentos normativos o fiscales para transferir parte de la plusvalía al sector público, al contrario, para que el gobierno se capitalice únicamente se desarrollan impuestos. De esta manera vale la pena reflexionar sobre los mecanismos mediante los cuales un terreno se vuelve más caro, e intentar redistribuir la plusvalía entre quienes la generan conjuntamente, es decir el sector privado principalmente y el público.


En resumen, si bien debemos de reconocer que los agentes inmobiliarios construyen la ciudad y que sin ellos una ciudad no crece, también es importante reconocer el papel del gobierno en la generación de plusvalía, y por consiguiente debería de adquirir algunos beneficios para capitalizarse y generar más obras, no únicamente de los impuestos. En un sistema financiero local novedoso, podrían existir instrumentos de redistribución de la plusvalía que se genera en la ciudad para el beneficio público. Esto es parte de una ciudad que genera valor al ciudadano.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario